Rotterdam

El cine argentino pisa fuerte en un Festival internacional: las películas destacadas

Gatillero, de Cris Tapia Marchiore, y Nuestra Tierra, de Lucrecia Martel, entre las películas que compiten

El Festival Internacional de Cine de Rotterdam (IFFR) siempre ha puesto atención tanto a los nuevos nombres, movimientos y vanguardias como a la cultura de las periferias y a la historia del cine. Es, seguramente, el festival no temático que mayor espacio otorga al cine africano, por ejemplo.

Su rol fundamental en la aparición del llamado nuevo cine argentino durante los años noventa, a través del Fondo Hubert Bals, es una clara muestra de esta vocación: filmes como Rapado, de Martín Rejtman (1992), o Mundo Grúa, de Pablo Trapero (1999), contaron con su apoyo decisivo.

Estrenos locales y una relación distinta con las premieres

El IFFR piensa también mucho en el público local. Por eso, son numerosas las películas que tienen aquí su estreno holandés, aunque ya hayan recorrido festivales internacionales o incluso se hayan estrenado comercialmente en otros países.

De este modo, el festival se despega de la habitual ansiedad por las premieres mundiales o internacionales. Películas como La única opción, de Park Chan-wook, Dos fiscales, de Sergei Loznitsa, o Sirat, de Oliver Laxe -ya estrenadas en Argentina- serán proyectadas por primera vez en Holanda durante el festival. Esta lógica también alcanza al cine más comercial: la última entrega de la saga Silent Hill, estrenada en nuestro país la semana pasada, tendrá aquí su premiere local.


Fuerte participación argentina en Rotterdam

La presencia argentina en el IFFR es nutrida y diversa. En la sección Harbour se proyectan películas tan distintas como Gatillero, de Cris Tapia Marchiore, y Nuestra Tierra, de Lucrecia Martel.


La primera es una película de acción extrema con temática social, presentada como filmada en un único plano secuencia. Tuvo su premiere en el BAFICI y ya se estrenó comercialmente en Argentina.

Nuestra Tierra, último opus de la directora de La ciénaga y Zama, es un documental que tuvo su premiere en el Festival de Venecia (fuera de competencia) y luego recorrió numerosos festivales, entre ellos Toronto y Londres, aunque aún no se estrenó en el país.

Se trata de una coproducción entre Argentina, Estados Unidos, México, Francia, Dinamarca  los Países Bajo, con apoyo del Fondo Hubert Bals, con Guión de Marte y María Alché. La película se acerca a la historia y el legado del activista indígena Javier Chocobar.

Las competencias del IFFR: Big Screen y Tiger Competition

En lo que respecta a las competencias, la Big Screen Competition propone un concurso multifacético que busca conectar el cine popular con el clásico y el de autor. 

Otorga un premio de 15.000 euros para la película ganadora, al que se suma otro monto idéntico destinado a su distribución en los Países Bajos. Creada en 2013, parece ganar cada año mayor visibilidad dentro del festival.

La Tiger Competition es, en cambio, la marca registrada del Festival. Fundada en 1995, se presenta como una celebración del espíritu innovador y aventurero de cineastas emergentes de todo el mundo y entrega un premio principal de 40.000 euros, además de dos premios especiales del jurado de 10.000 euros cada uno.

En 2001, el premio mayor fue para 25 Watts de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, una película clave en el nacimiento del nuevo cine uruguayo y en el descubrimiento de Daniel Hendler. En 2003, lo obtuvo Extraño, de Santiago Loza.


Cortometrajes y premios paralelos


La Tiger Competition cuenta además con una sección de cortometrajes compuesta por 20 obras, de las cuales un jurado específico seleccionará tres ganadoras, cada una con un premio de 5.000 euros.

Más allá de las competencias oficiales, el IFFR multiplica los reconocimientos: premio del público, de la crítica local e internacional (FIPRESCI), de la juventud, entre otros.

Secciones panorámicas y recorridos por el cine contemporáneo e histórico


Las premieres mundiales e internacionales se concentran en las secciones competitivas, mientras que los nombres más conocidos y prestigiosos se agrupan en secciones dedicadas a ofrecer panoramas del cine actual y de su historia.

  • Limelight (Candilejas) reúne las películas más comentadas del año, con estreno local en Rotterdam. Un ejemplo es El agente secreto, del brasileño Kleber Mendonça Filho, que se estrenará en Argentina el 26 de febrero.

  • Bright Future está dedicada a óperas primas, con énfasis en estilos y temas originales.

  • Harbour (Puerto), en sintonía con la identidad de la ciudad, acoge cine independiente de todo el mundo.

  • Cinema Regained programa clásicos restaurados, documentales sobre películas y exploraciones vinculadas a la historia del cine.

A esto se suman secciones de cine inmersivo, instalaciones, nuevos medios y cortometrajes. Resultan especialmente interesantes las retrospectivas y los "focos" temáticos. Este año destaca el dedicado al V-cinema japonés, centrado en películas realizadas para el mercado directo a video a fines de los años ochenta. La selección incluye 18 títulos, entre ellos obras poco conocidas de directores hoy consagrados como Hideo Nakata, Takashi Miike y Kiyoshi Kurosawa.


Estrenos argentinos en Cinema Regained y cortometrajes


En la sección Cinema Regained tendrá lugar la premiere mundial del largometraje documental Para hacer una película sólo hace falta un arma, de Santiago Sein, sobre el hallazgo y recuperación del cine producido en la Cinemateca de la Universidad Nacional de Córdoba durante las décadas del sesenta y setenta.

En el apartado de cortometrajes se presentará la premiere internacional de Planetario, dirigido por Sofía Poncini, estrenado mundialmente en el último BAFICI. Además, se proyectará el cortometraje coproducido entre Argentina y los Países Bajos La notebook ronroneando en mi regazo y yo sola como un gato, de Ariela Bergman.

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