"Narcos: México" estrenó ayer su segunda temporada en la plataforma de Netflix. La exitosa serie sigue a Miguel Ángel Félix Gallardo, quien esta vez luchará por consolidar el control del cártel de Guadalajara (el primero del país), expandirlo y saldar las cuentas del pasado mientras los conflictos entre plazas aumentan y el caos se apodera de la situación.

La tira que protagoniza Diego Luna y relata la historia del tráfico de cocaína y el surgimiento de los grandes cárteles de droga en México en la década del 80, cuenta nuevamente con la producción ejecutiva de Eric Newman.

Esta entrega revive la "Operación Leyenda" que se origina tras la muerte del agente de la DEA Kiki Camaren (Michael Peña) a manos de los narcos, y que es dirigida por Walt Breslin, un agente estadounidense que no siempre sigue las reglas y desestabiliza la región atacando al capo y a sus lugartenientes.

"Narcos: México" es un producto derivado de "Narcos", que durante tres temporadas se centró en la historia de Pablo Escobar y los cárteles de Medellín y Cali.

Diego Luna, la gran estrella de la historia que se desarrolla en México y uno de los referentes del cine latinoamericano contemporáneo, indicó en declaraciones a la agencia EFE que la serie no va de "buenos o malos" sino del "sistema" que permite y explota el narcotráfico.

"Esta temporada, pero en general la serie, lo que hace es hablar de la complejidad que hay detrás de esto. No se trata de un personaje bueno o malo: se trata también de un sistema que lo permite, y un sistema que vive de estos personajes, en el que ellos terminan siendo también víctimas de esto que es mas grande, de esta estructura, del "narcogobierno", del "narcoestado", señaló el actor. Y agregó respecto a su intervención: "los que hacemos la serie estamos porque queremos contar esta historia pero contarla con todas sus aristas".