Hay algunas características del cine pornográfico que todos comprendemos pero pasan inadvertidas la mayor parte del tiempo. Los otros días apareció en nuestro sitio de cabecera Eroticge.net una película llamada Pornographie Suédoise, en francés "porno sueco". Es la historia de dos chicas suecas, absolutamente libres en cuanto al ejercicio erótico se refiere, que se prostituyen para pasarla mejor -en sentido social, económico y biológico- hasta que encuentran dos gentiles caballeros que no solo les ofrecen matrimonio sino que además les permiten continuar con la mente liberada (aunque ya no por necesidad monetaria, lo que permite eliminar eso de que el cliente siempre tiene la razón). Es un filme de 1976, francés, poblado de cuerpos sin aditivos aunque canónicos -por norma, abundantes- y pilosos en la medida justa. Aclaramos estos datos por lo que mencionamos la semana pasada respecto de los cuerpos.

Bien, así contada la trama no dice demasiado. Pero la película incluye una secuencia notable. Las dos señoritas están tomando un café. Desde la ventana del bar, aparecen dos jóvenes en motocicleta que las invitan a pasear. Primero vemos tomas generales de ellos y ellas en las motos por los caminos. Luego, vemos en un bosque que ambas parejas siguen en moto pero desnudos. En un caso, la señorita está sentada delante del señor y éste la penetra por detrás. En el otro, más espectacular -pero más breve- la chica va acostada sobre la moto con la cabeza apoyada en el medio del manubrio. El conductor la penetra por delante, sentado en el asiento y con las manos lógicamente en el manubrio. Hay primeros planos insertados, hay planos subjetivos de las motos en un bosque casi a punto de estrellarse contra árboles, y planos generales de las motos pasando donde se ve que al menos durante algunos minutos sucedió que andaban en moto y tenían relaciones sexuales al mismo tiempo. La secuencia tiene lo suyo por el lado de la excitación sexual, aunque -como siempre decimos- depende de qué le haga efecto a cada uno. Pero lo mejor es que todo el conjunto cinematográfico provisto por el montaje y la variedad de planos crea un momento de purísimo suspenso y vértigo. Es gran cine sin la menor duda.

Pero esconde algo: la acrobacia. En esa película en particular, donde hay muchísimas secuencias de sexo filmadas siempre en la búsqueda del detalle que las vuelva extraordinario, hay bastantes momentos en los que los cuerpos hacen contorsiones poco frecuentes en la vida cotidiana. Como corolario, apuntemos que mirarnos hacerlo es bastante feo en general, y que si excita es porque las imágenes funcionan como ayuda-memoria de otras sensaciones, o por el hecho perverso de violar con la mirada la intimidad ajena. No porque sean imágenes bellas o interesantes por sí mismas. Pero en el caso del cine, tienen que ser interesantes, deben estar articuladas de tal modo que nos obliguen a seguir mirando. Y los performers deben ser capaces de hacer cosas que nosotros no.

Ley: vamos al cine para ver aquello que de otro modo no podríamos experimentar. Sea sexo, peleas de superhéroes o la búsqueda por las calles de una ciudad de alguien que nos asista en el suicidio. El porno no está exento de tal obligación, y los actores de este género suelen dedicar bastante tiempo a permanecer en poses poco recomendables para quien no tenga un buen entrenamiento muscular. Gran parte del porno más "visible" es pura acrobacia y esa acrobacia es la que convoca el asombro.

En Eroticage.net hay otra película recientemente incorporada llamada La villa. Otra vez, historia de una chica que llega a un lugar de categoría donde todos son lascivos y se dedican básicamente a comer, dormir -poco-, pasarla bien y tener relaciones sexuales con quien tengan más a mano, especialmente las mujeres. Sobre esto, un pequeño aparte: se nota que estas películas fueron producto de la liberación sexual y del primer auge del feminismo, pero de eso hablaremos mejor en otra oportunidad. Como sea, aquí también hay muchas secuencias sexuales, la mayoría de las cuales tiene más de dos protagonistas. En un caso, hay una señorita desnuda literalmente colgada del miembro viril de un caballero semivestido, algo que requiere más habilidad por parte de la prima ballerina y del partenaire que auténtico sex-appeal. En otro, una fantasía semi sado con señorita colgada por las muñecas mientras dos caballeros comienzan por afeitar su sexo y continúan con otra clase de atenciones al mismo órgano, también requiere una enorme habilidad para no terminar con una contractura. Hay mucho más del mismo estilo y la película es de 1975. En aquellos años, se había reflexionado: el sexo debe ser el núcleo y motivo de la escena, pero la imagen debe ofrecer mucho más que eso. Por cierto, la primera gran película del género en tenerlo en cuenta fue el clásico Detrás de la puerta verde, con sus penetraciones desde trapecios y sus eyaculaciones multicolores en un ambiente declaradamente teatral hasta lo carnavalesco. Sí, también está visible en el mismo sitio.

Para resumir un poco: lo que hacen los actores en las escenas de sexo se acerca mucho más al deporte de alta competición, la gimnasia artística y la acrobacia que al real ejercicio del arte amatorio tal cual el resto de los mortales lo ejercemos -con suerte. Y por otro lado, hay otra cosa que pasa inadvertida en estos menesteres y es que las tramas se diluyen cuando empieza el sexo. En ese sentido, es todo muy realista y similar a lo que pasa en la vida real: la "historia" que lleva al sexo y la que se genera a partir de ese encuentro es menos importante que el momento de la actividad física y, probablemente, ese sea todo el legado del porno: que en el momento que lo justifica, solo queda la pura imagen y las puras sensaciones, no cómo estos momentos se inscriben en el tiempo. Dicho en criollo, no importa más que el sexo puro y lo que despierta. Quizás allí se encuentre la clave de por qué el "cine porno" que requería de historias y tramas fue desapareciendo: quizás solo se depuró a sus mínimos componentes, los motivos de la seducción y el registro del impulso que lleva del diálogo al coito. Las tres películas que mencionamos hoy son ejercicios ejemplares para discutir esta idea.

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