Dado que tenemos el fin de semana de Navidad y que las familias se encuentran, podemos pasar revista a películas familiares. Pero no optemos por las más famosas: entremos a Disney+ y armemos un programa con algunos de los espectáculos animados menos citados de la enorme producción de los estudios. Lo hacemos porque además son buenísimos y no se les presta la debida atención: de Blancanieves, Pinocho, Dumbo o La Bella y la Bestia hemos hablado bastante aquí y se escribe mucho en todas partes. Pero ¿cuánto han leído de Las locuras del emperador?

Sin oden entonces, empecemos por esa, Las locuras del emperador nomás. Nació de un desastre: una película mágica y un cuento de amistad ambientado en el Imperio Inca. Pero cuando terminaron de armar el proyecto, lleno de canciones de Sting, era un bodriazo infumable de dos horas y pico de duración que iba a llamarse El Reino del Sol. Era un dramón tremendo, y finalmente llamaron al caricaturista Mark Dindal para ver si le podía meter algo de humor. En fin: le dejaron la película a él, desechó todas las canciones menos la que se usa en los títulos (que además fue nominada al Oscar), la dejó en menos de 90 minutos, y en lugar de usar el estilo realista-cuento de hadas de Disney, decidió ysar el tipo de animación disparatada y surreal de Warner o de su admirado Tex Avery. El resultado: la película fue un éxito increíble, tremendo. Tan grande y cómico, tan saludado por la crítica, que opacó a la que Disney pensaba qe iba a ser su "película grande" de ese año 2001, Atlantis, el imperio perdido.

Así que ¡Vamos a Atlantis! Probablemente sea le película menos Disney hamás hecha por Disney. La historia de un grupo de aventureros qe desciende a los abismos del océano para hallar la Atlántida y se encuentran con un imperio tecnológico y un desastre en ciernes es una aventura que parece una cruza del Steven Spielberg de Indiana Jones con las novelas de aventuras de Julio Verne. El resultado, que incluye momentos de western, romance, ciencia ficción y mucha acción, más un aspecto muy cercano al steampunk de cierto manga japonés es una auténtica belleza. Es una pena que no le haya ido tan bien y se recuerde poco. Si puede verla en inglés, va a escuchar a Michael J. Fox, James Garner y Leonard Nimoy. Dicho sea de paso: uno de los guionistas de esta película realizada por los mismos de La Bella y la Bestia (Gary Trousdale y Kirk Wise) fue Joss Whedon, el de Buffy, la cazavampiros y el tipo que tomó por asalto el cine con Avengers en 2012.

Un poco antes de Las locuras del Emperador, hubo de todos modos un filme muy cómico que tomaba un cuento y básicamente lo desarmaba en mil millones de pedazos para hacer, bueno, una película de aventuras cómicas llamada Hércules. Otra vez, no se ponían de acuerdo entre hacer un romance épico o un filme cómico. Así que hicieron una comedia musical donde el coro griego canta al estilo Motown (una idea que proviene de la gran La tiendita del horror, que originalmente fue una comedia musical off-Broadway de los inventores de La Sirenita y La Bella y la Bestia, porque todo tiene que ver con todo), Hércules es un  poco, digamos, "chambón", y se transforma en algo así como un héroe deportivo. El brillo lo ponen las voces de Danny DeVito, James Woods como el villano Hades (lo que hace Woods es brillante, en serio) y el diseño de, nada más, nada menos, Gerald Scarfe. Si les suena el nombre, fue el tipo que hizo los dibujos animados de Pink Floyd-The Wall y ahora van a encontrar el parentesco. La velocidad, el humor y el gusto por el viejo cartoon son todo en esta película.

Más viejita, Robin Hood, el segundo largo animado (el primero fue Los Aristogatos) de Disney posteriores a la muerte de Tío Walt. El filme es una especie de remake del Robin Hood de 1938 (casualidad: fue uno de los grandes éxitos del Technicolor, el otro fue Blancanieves) pero en lugar de tener a Errol Flynn, tiene a un zorro y todos el cast es de animales. De hecho, esla única película de Disney (sí señor, créalo o no) donde los animales asumen personajes humanos y se portan como tales. Lo bueno de Robin Hood es que prácticamente no pasa nada malo. Es simple y conciso, tiene mucho color, mucho humor y buenos diálogos. Y nadie se angustia: también es de las pocas aventuras de Disney donde prima el color y el ritmo sobre los personajes.

Y terminemos con una de las "digitales" a las que se les presta poca atención, Bolt. Realizada después de La familia del futuro y antes de Ralph el demoledor (la segunda es una obra maestra) narra la historia de un perrito criado a lo "The Truman Show" que cree que es un superhéroe, sin saber que es solo un perrito de la tele rodeado de efectos especiales. Hasta que un accidente lo deja en la otra punta del país y tiene que descubrir -un poco como Buzz Lightyear- que es común,  pero también que es extraordinario en otros sentidos. Aventurera y emotiva, es también una especie de reflexión sobre el mundo del espectáculo narrada de modo limpio, casi de contrabando.

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