El negocio del entretenimiento digital es hoy un campo de fuertes fluctuaciones. Cualquier decisión de una de las empresas "grandes" -entiéndase: "con enormes bolsillos"- tiene consecuencias para las demás, especialmente en el campo de la capitalización. Un ejemplo importante: el anuncio de que Amazon amplió la disponibilidad de su servicio musical gratuito Amazon Music a quienes no tienen una cuenta de Amazon Prime a partir de esta semana en territorios como Alemania, Gran Bretaña, y, por supuesto, todos los EE.UU. El servicio -que se financia con publicidad- estaba disponible para sus parlantes inteligentes Alexa. Ahora se puede acceder a él desde celulares (sistemas Android y Apple, más un reproductor web) y otras plataformas. La consecuencia: una caída en las acciones de Spotify, el principal proveedor de streaming musical, del 4,9%.

Es cierto: hay grandes diferencias entre Spotify y Amazon. Spotify, incluso en su servicio gratuito (es decir, el que se corta cada cierta cantidad de canciones para disponer publicidad), tiene la posibilidad de que el usuario escuche canciones individuales seleccionadas de toda su biblioteca. Amazon, en cambio, solo permite escuchar listas curadas de canciones, sin posibilidad de acceder aleatoriamente al contenido de las mismas. Es decir, tiene muchas menos funcionalidades. Pero es gratuito y una biblioteca amplísima de dos millones de canciones. Sin contar las tácticas agresivas de Amazon para captar usuarios dentro de su ya muy grande base de clientes.

La oferta de Amazon, además, se extendió al servicio pago: lanzó una oferta de cuatro meses a u$ 0,99 para nuevos usuarios, cuando el precio regular para los clientes de Prime es de u$ 7,99 mensuales o u$ 79 anuales. Sin embargo, el servicio gratuito está sincronizado con otra estrategia a la que todos los grandes del entretenimiento vía Internet también apuestan: el crecimiento del mercado soportado por publicidad. Ante el crecimiento de las exclusividades y la necesidad de "tenerlo todo" que es parte sustancial de la competencia, la publicidad on line provee a los usuarios con la posibilidad de que crezcan sus alternativas de contenidos sin tener que incrementar el gasto mensual. Al mismo tiempo, genera beneficios a las empresas y les permiten el crecimiento de la base de usuarios. Los buenos números de Spotify en el pasado trimestre tuvieron que ver con el paso de muchos usuarios gratuitos a categoría de pago, después de sopesar la relación entre costo y beneficio que proveía el pago de un fee mensual.

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