Bueno, son tiempos apocalípticos y uno de los signos de tal estado de cosas consiste en reírse de todo sin ningún escrúpulo. Es cierto que la corrección política y la ideología woke hacen estragos en el entretenimiento y el arte popular, pero eso no implica que, como decía Groucho Marx respecto del teatro de variedades "no queden lugares donde los jóvenes puedan ser puercos". Es probable, más que eso incluso, que los bolsones de libertad creativa se multipliquen incluso en las grandes corporaciones que manejan los contenidos porque hay una serie de necesidades "ideológicas" (y emocionales, etcétera) que tenemos y que queremos ver representadas, aunque vayan a contramano de la sensibilidad exigida por los bienpensantes.

En ese contexto, el espacio que Adult Swim (el canal de animación para adultos "hijo" de Cartoon Network, que solía tener su espacio por las noches en ese canal de cable) tiene en HBO Max es una especie de oasis lleno de humor negro, violencia catártica y burla (sana y cruel) contra todo eso que nos encorseta. Las series animadas (no todas, pero sí la mayoría) hijas de lo más radical que hizo en los noventa la señal de cable están llenas de acidez, ironía y bastante sangre. También son muy cómicas.

Empecemos por un joya llamada Robot Chicken, creada por Seth Green. Si nunca la vieron (es un clásico, pero el público siempre se renueva) son figuras de acción de personajes "para chicos" (muñecos de Star Wars, He Man, superhéroes, Pokemon, Transformers, etcétera infinito) que viven aventuras más bien adultas. De hecho, son desventuras antes que aventuras, en una especie de show humorístico que recuerda por su estructura a lo que tuvimos aquí con Cha Cha Cha. El juego con los lugares comunes de la cultura popular reventado con alusiones políticas, sexuales y sociales genera un guiso vertiginoso y altamente nutritivo. Y cómico, además.

Por el mismo camino va uno de los clásicos, Aqua Teen Hunger Force. Un vaso de bebida, una albóndiga y un cono de papas fritas viven aventuras totalmente dispares en un universo que mezcla la sátira de la brutalidad suburbana con momentos de invención y sinsentido que acercan todo al más extremado surrealismo. Imaginen que David Lynch (que de hecho comenzó como realizador de animaciones cómicas, crueles y experimentales) se aliara con Looney Tunes con una pizca de South Park. El resultado a veces es menos cómico que perturbador, pero de una cretividad ilimitada.

Sealab 2021 es una sitcom que toma los dibujos de una vieja serie animada de aventuras de los años setenta (bastante mala pero con diseños del gran Alex Toth) y la transforma en una serie de estúpidas discusiones gracias a un nuevo doblaje. Los que fueron una tripulación de héroes que se enfrentaba a peligros sin cuento hoy son un grupo de inútiles que discute por ejemplo cómo sería poner su mente en un robot mientras la estación submarina en la que viven está a punto de reventar. Los diálogos son extraordinarios y el contraste con la pésima animación crean un tipo nuevo de humor.

The Shivering Truth es bastante diferente de las anteriores. En primer lugar, es una serie realizada con animación cuadro a cuadro y moldeado de plastilina, lo que comunmente se llama "claymation". Cada episodio es en realidad una serie de momentos extraños que se entretejen de un modo no previsible. Por supuesto que es, como manda la regla en este lugar, absurda y cómica, pero también es a veces menos causante de risas que de miradas desconcertadas o emotivas. Hay crueldades o hechos que, incluso por muy surreales que parezcan, tocan cuerdas emotivas nuevas. En ese sentido se aleja un poco del concepto satírico o paródico que campea en las demás.

Algo más feliz es Smiling Friends, donde dos tipos muy raros que trabajan para una agencia que intenta arreglar la vida de los demás enfrentan una serie de desafíos bastante complejos, a menudo crueles. El dibujo recuerda mucho, salvo en estos personajes que son más bien raros, a ciertas formas de Family Guy y Los Simpson, pero el humor es mucho más ácido y desencantado, en perfecto contraste con los colores brillantes que abundan en la puesta en escena.

Y finalmente (aunque hay más series a descubrir) está Rick & Morty, que es un pilar clave en la animación para adultos contemporánea. Por un lado, parodia de Volver al Futuro (de allí los nombres, parecidos a Doc y Marty, y la relación entre el adolescente y el científico anciano), pero por otro, en medio de comicidades varias de todo tipo, un gran ejemplo de ciencia ficción trabajado con absoluto respeto, y muchas veces con un poder de reflexión hasta filosófico de la realidad que casi ninguna otra serie que pueda encontrarse en el maremágnum del género puede proveer. Y por momentos, además, es muy bella plásticamente. 

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