El próximo 5 de mayo de estrena en gran parte de los mercados mundiales el tanque de Marvel/ Disney Dr. Strange y el Multiverso de la Locura, un filme dirigido por Sam Raimi que se considera uno de los potenciales éxitos "grandes" de 2022, donde aún el mercado del cine requiere recuperación. Pero Disney enfrenta un problema en Arabia Saudita porque no está dispuesto a cortar doce segundos del filme que refieren a un matrimonio entre dos mujeres. En la película, el personaje de America Chávez (interpretado por Xochitl Gómez) tiene "dos madres" y se menciona en el diálogo. Esos segundos son los que están en disputa y Disney no desea hacer ningún corte.

El problema de las alusiones a la homosexualidad en las películas es, para varios países, complejo. Sobre todo en el mundo árabe y en China, donde tales cosas no están permitidas. De hecho, Warner Bros. tuvo que cortar dos líneas de diálogo (también unos doce segundos) de Los secretos de Dumbledore, donde se indica que el villano y el personaje interpretado por Jude Law son gays. La película se estrenó (con magros resultados en ese país debido a las nuevas restricciones por la pandemia) con el corte. 

Disney, en cambio, no pudo estrenar allí Eternals y tampoco en la península arábica por que en el filme se presentaba el beso entre dos hombres. El supervisor general de cine de Arabia Saudita, Nawaf Alsabhan, indicó que pidió al distribuidor ese corte poque "en el Medio Oriente algo así es muy difícil que pase". Disney -según infoma Variety- no hizo comentarios. El filme debería ir sin cortes o no ir, aunque en aquel país aseguran que "no fue prohibido".

El problema es mayor y pone en tensión a muchos mercados. En la actualidad, Disney está decidido a aumentar la representación de minorías étnicas y de género en sus películas orientadas a la familia. Pero esto va a generar muchos más problemas en aquellos territorios donde tales cosas no son permitidas. Arabia Saudita y los países árabes en general no representan, en número, un mercado demasiado grande. Pero sí China, que tiene las mismas políticas y se ha replegado en los últimos dos años a la producción local en detrimento de los filmes extranjeros. Y es, potencialmente, el mercado más grande del mundo.

Esa puja, cuando las películas de gran espectáculo son cada vez más caras, aparece una crisis global que une las secuelas del Covid-19 con un complejo escenario económico producto de la invasión rusa a Ucrania, y las salas de cine disminuyeron, explica por qué Warner aceptó cortes para poder distribuir una película que, además, está luchando por recuperar su costo. Disney, sin embargo, parece tener una política diferente, un poco gracias a haber hecho una reforma mayor hacia el streaming en el momento más álgido de la pandemia. La cuestión social, como se ve, es también una tensión para los negocios.

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