Muchas personas que leen estas columnas todas las semanas lo hacen porque encontramos alguna rareza fílmica porno que, más allá de lo que tiene de sexual, tiene elementos que vale la pena ver. Son raros, son documentos de su época, tienen momentos de invención cinematográfica que no aparecen en otros lados, etcétera. Pero esta semana, gracias a la revisión de mucho material "vintage" tanto de las primeras décadas del siglo XX (les recomiendo buscar en la web Polissons et Galipettes, que compila cortos pornográficos realizados entre 1905 y 1930) como más adelante. Encontré en Eroticage.net, por ejemplo, la compilación Dad's Dirty Movies, que incluye una serie de clips porno en colores realizados en los años sesenta. Y hay, también en ese sitio, una excelente compilación de porno y erótica de los años 1950. Revisando un poco ese material, muy curioso en sí y bastante interesante para quien desee bucear en lo que la gente hacía con una cámara y delante cuando el sexo era tabú.

Pero revisar esos cortos, la mayoría realizados en Super 8 o 16mm, me llevó a pensar que el porno es el único cine que ha involucionado formalmente. Aquellas películas de no más de veinte minutos, a veces mucho menos, montadas como se podía, tenían casi nulo desarrollo narrativo. Simplemente eran dos personas que se encontraban y tenían relaciones en varias poses básicas, y no mucho más. En ocasiones era el plomero que llegaba a casa o el viajante de comercio que encontraba un reposo carnal en un motel. En los sesenta, de todos modos, hay algo más de producción (Dad's Dirty... muestra cámaras lentas, chicas bien maquilladas y peinadas, algún juego de montaje más o menos interesante o con algo de suspenso). Pero solo en las películas pornográficas de los años 10 o 20 existe la intención de utilizar el sexo como parte de la picaresca, hay una especie de soporte de situación a las escenas explícitas.

De paso, y respecto de la explicitud propiamente dicha, hay algo llamativo. Tendemos a pensar que "antes" la gente no hacía ciertas "cosas" porque era más reprimida o el sexo era, justamente, un tema tabú. Parece que no, amigos: en eso estamos en el mismo lugar que hace más de cien años, y no se ha inventado prácticamente nada. De hecho, más bien se ha "desinventado", en la medida en que el registro en video y las camaritas pequeñas, o el steadycam económico, permiten registrar todo de una sola vez in necesidad de andar montando una escena, creando su progresión dramática, interrumpiendo un plano y todas esas molestias. 

Justamente quería hablar de eso: el extraño caso del cine que involucionó. Tomemos un género cualquiera, por ejemplo uno popular como el cine de aventuras. Hoy prácticamente todo el entretenimiento popular cabe en lo que denominamos "cine de aventuras", donde cada eslabón en el crecimiento interior de un personaje se refleja en una acción física de descubrimiento y conquista sobre un territorio desconocido, o el cumplimiento de una misión épica. Hace treinta años (treinta, ni más, ni menos), ya con el videoclip influyendo, las tomas de una película de aventuras eran más largas, y las grandes secuencias de acción, menos en proporción que aquellas que desarrollaban la historia. Hoy esa proporción se ha invertido sin que, necesariamente, se pierda concisión narrativa. Más bien se ha vuelto más "eficiente" la máquina de contar y la manera de disponer de la información. Y en cuanto a las escenas de acción propiamente dichas -siempre y cuando haya un director al menos competente, pero eso vale para cualquier género-, son más claras, con más detalles, incluso con una cantidad enorme de personajes principales moviéndose de manera contundente pero comprensible (pienso en las batallas tremendas de El Señor de los Anilos, Avatar y Endgame, realizadas cada una con diez años de diferencia respecto de la otra). Podemos ampliar esto a otros géneros, el que quieran: el cine puede hacer -al menos técnicamente- más cosas que antes (aunque mucho de lo de "antes" es infinitamente mejor que lo de "ahora", pero es otra discusión).

La mayoría de los videos porno (porque solo se produce en video) que se realizan hoy son clips con la misma estética, la misma duración y el mismo desarrollo que aquellos videos clandestinos de los cincuenta. ¿Por qué? Es sencillo: el porno, en los años setenta, estuvo a punto no solo de convertirse en un género más, más o menos respetable, sino también de que el sexo explícito pudiera "entrar" en la gran producción comercial. El collage que representa Calígula (que originalmente no se filmó como "porno") va en ese sentido. Pero pasaron tres cosas: el cine fue derivando hacia el entretenimiento infanto-juvenil que es hoy desde La Guerra de las Galaxias (más efectos, más caro cada vez, más público necesario para pagar costos más altos: el resultado es dejar fuera el sexo, la política, el discurso de barricada y los problemas adultos más complejos). La segunda: el video, que permitía, se dijo, una gran versatilidad y producción rápida y sin digerir. Y la tercera, que desde el VHS hasta, finalmente, Internet, el público consumió cada vez más sexo en proporción directa a la privacía que podía lograr para hacerlo. Ante la falta de escrutinio público, el porno volvió a lo que fue en tiempos clandestinos: una serie de viñetas sin tensión narrativa donde dos o más personas tienen relaciones sexuales explícitas. La fantasía, en todo caso, pasa por los cuerpos. Y a veces ni eso: hoy es casi un ruido de fondo.

¿Es para lamentar esta "involución"? En parte, sí. En el porno, justamente porque nunca pretendió gozar del aplauso del pacato, se probaban cosas, se tocaban temas y se filmaban imágenes a las que nadie se atrevía, como se puede ver en otras de estas columnas (y seguiremos). Funcionó, de hecho, como "potrero" para inventores e invenciones de novedades dentro del cine. No deja de ser un poco triste que ese reservorio de libertad, diversión y, sobre todo, desprejuicio, hoy se haya transformado en un aburrido y adocenado conjunto de penetraciones en primer plano. Por supuesto que hay excepciones, pero son eso: excepciones. En última instancia, al porno le pasa lo mismo que al resto del cine. Quizás por eso la gente mira más series, hoy el lugar donde, todavía, se pueden probar cosas.

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