(EE.UU., 2020; dirigida por Tom Kenny; Netflix)

Entre las grandes creaciones del universo animado de las últimas décadas figura Bob Esponja. Humor surreal, vertiginoso, en la mejor tradición del cartoon clásico -que, nunca nos cansaremos de repetirlo, no se pensó para niños- el personaje es centro de un universo donde las taras sociales se satirizan con enorme amabilidad y color. Este tercer largometraje, realizado tras el fallecimiento del creador del personaje Stephen Hillenburg, tiene al personaje tratando de rescatar a su mascota el caracol Gary, pero es casi lo de menos. El uso genial de la animación digital para darle volumen al universo de Fondo de Bikini sin que por eso se vuelva "hiperrealista" es uno de los grandes aciertos gráficos de esta realización. Pero lo mejor es que no hay límites para la imaginación. A la manera de la Alicia de Carroll, un espejo del sinsentido del mundo.