Una mujer es hallada muerta en el baño de su casa, con el cuerpo semisumergido en la tina. Sangre en el agua, en los pisos y en su cabeza. La escena del crimen está ubicada en un country, vigilado por todos lados, la víctima estaba sola.

Su familia dice que fue un accidente, pero luego sabremos que tiene seis orificios de bala. Nadie encuentra el arma homicida. Se habla de un “pituto”  -en realidad era una de las balas, deformada- que no quedó en el cuerpo de la víctima. Todos parecen culpables e inocentes al mismo tiempo.

Podría ser una novela de Agatha Christie, pero no. Sucedió el 27 de octubre de 2002 en Pilar, Buenos Aires, y es hasta hoy el caso policial más escandaloso, mediático y enrevesado de la historia argentina, a tal punto que, técnicamente, hoy todavía nadie sabe de manera irrefutable quién mató a María Marta García Belsunce.

Rearmando el rompecabezas

El documental que ya está disponible en Netflix busca reconstruir, a lo largo de 4 episodios, el derrotero de fiscales, abogados, parientes y amigos de la mujer asesinada, una socióloga que formaba parte de una prominente familia: los García Belsunce.

Un doble apellido que significa cosas diferentes según el cristal con que se mire. En el ámbito del poder judicial, gozaba de gran prestigio. En el resto de la sociedad argentina que los “descubrió” a raíz de este asesinato, es sinónimo de la impunidad del poder que da el dinero.

La crónica policial cuenta que María Marta, miembro reconocido de la alta sociedad bonaerense, que colaboraba activamente con la fundación Missing Children, fue asesinada en su casa del country El Carmel, a 55 kilómetros de la Capital Federal. Su marido Carlos Carrascosa habría sido quien la encontró, luego de una tarde compartida en otra casa del country con Irene Hurtig -hermanastra de María Marta- y Guillermo Bártoli, su marido.

La portada de Carmel

Los cuatro habían estado mirando un partido de fútbol, y la víctima se había ido antes sola a su domicilio porque esperaba a la masajista. Carrascosa llegó unos minutos después y se desató el drama.

Un relato atrapante

El documental, cuya showrunner es la experimentada Vanesa Ragone (ejecutiva entre muchas otras, de la oscarizada “El secreto de sus ojos”) logra atrapar al espectador a pesar de que casi todos ya hemos vivido de primera mano la dinámica esquizofrénica de este caso, a través de los medios durante 18 años.

Son fundamentales los testimonios actuales de los protagonistas de esta historia macabra: el viudo Carrascosa, el fiscal Diego Molina Pico, Horacio Garcia Belsunce (h), los hermanos Irene y John Hurtig, Bártoli, la masajista Beatriz Michelini. Y los secundarios: amigas de la víctima, el jefe de la policía de la zona, periodistas que siguieron al detalle la investigación, abogados de la familia, allegados que tomaron partido, vigiladores del country y los médicos de las dos ambulancias que, por separado, llegaron al Carmel y vieron a María Marta fallecida.

La reconstrucción del caso, a través de una línea de tiempo clara y con valioso aporte de archivo periodístico, no tiene nada que envidiarle a las docuseries extranjeras que tanto éxito tienen en plataformas y tevé por cable. También hay evidencias como los audios de los llamados a los servicios médicos y las conversaciones entre los que asistieron a la escena aquella noche.

El relato es apasionante y hace revivir al público la misma sensación de entonces. Hubo muchos indicios, hipótesis atinadas pero lo cierto es que el único condenado como autor del homicidio, el viudo, pasó poco tiempo en la cárcel.

Carlos Carrascosa, el viudo, único condenado.

Los ricos no piden permiso

Uno de los abordajes que pueden apreciarse aquí es el del prejuicio social y el odio de clase que sobrevoló el caso García Belsunce. Este episodio le sacó el velo al misterio de cómo vive una parte pequeña de la sociedad, los “ricos”, con sus hogares paradisíacos alejados del mundanal ruido, protegidos por perímetros electrificados y cámaras de vigilancia, con hectáreas y piscinas de ensueño a su disposición. Un crimen “donde se supone que no suceden crímenes” como señala uno de los testigos.

La familia, sospechosa casi desde el minuto uno, siempre denunció animosidad por parte del fiscal a cargo, algo que estaría fogoneado por los medios de comunicación.

Según se lamenta Horacio G. Belsunce, hermano de María Marta en uno de los tramos del documental; “al tema se le dedicaron las tapas de los diarios durante 60 días seguidos. Éramos como (la serie) 'Dinastía'”.

El hecho de que en este 2020, increíblemente, estemos a las puertas de un ¡tercer! juicio por el caso -ahora orientado a lo que la familia siempre señaló, la sospecha sobre el vecino Nicolás Pachelo y la vigilancia del predio- le da a esta miniserie un dramático tinte de actualidad.

Ocurrido cuando aún no hablábamos de “femicidio”, el crimen -calificado entonces como “pasional”- de María Marta significa una enorme cuenta pendiente para la justicia argentina. Con un condenado que siempre clamó su inocencia, un fiscal a todas luces comprometido e imputados y sospechados por doquier que están libres, esta historia real sigue conmoviendo y vale la pena ver un documental bien realizado, con ritmo y rigurosidad. ¿Será justicia?