El palíndromo (esas frases que se leen igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda) más famoso es el "cuadro de Sator", un mosaico romano que reza "Sator Arepo tenet opera rotas". No vamos a entrar aquí en todas las implicaciones de ese cuadrado: para eso está Wikipedia. Se traduce de varias maneras, pero la más adecuada es "El granjero Arepo guía con habilidad su arado". Puede el lector pensar que este párrafo es para mostrar la cultura del crítico (que miró Wikipedia), pero no: describe perfectamente a Tenet, la nueva película de Christopher Nolan que resulta el primer gran "tanque" en llegar a las pantallas argentinas en un año completo de cierre cinematográfico.

Sabemos que a Nolan le gusta que se vea con qué habilidad arma y desarma tiempos y narraciones, y todas sus películas -exceptuando su trilogía de Batman, donde el personaje y su mitología le imponían muchos límites- implican un tour de force, hacer algo al extremo que nadie hizo. Desde narrar desde la ausencia del personaje principal (su brillante opera prima Following) o al revés (Memento), hasta rodar un filme de guerra espectacular donde los enemigos no se ven nunca (Dunkerque) o multiplicar y ralentizar tiempos narrativos en la mente de un personaje (El Origen). No siempre le sale bien. Nolan tiene una falla fundamental: piensa más en el dispositivo y en la destreza que en los personajes. 

En Tenet (donde todas las palabras del palíndromo aparecen: un personaje se llama Sator y otro, Arepo, aunque jamás sabemos el del protagonista interpretado por John David Washington) hay un villano que desea acabar con el mundo con un mecanismo que se creará en el futuro. Puede ir adelante y atrás en el tiempo. Y las cosas del futuro, en el pasado van para atrás, y viceversa. No es más que una parafernalia de guión: lo que hay es una película de James Bond con la solemnidad que James Bond no tiene, y una muestra de la habilidad ingeniosa (que no implica inteligente) para un espectáculo sobre manipulación temporal.

Es poco. Nolan ingresa así en el territorio no del granjero que mueve con habilidad su arado sino en el del director de cine que le grita a la mamá "¡Mirá, filmo sin manos!" con su proeza gimástica con la cámara o con el guión. Por cierto, Tenet es mucho mejor en la pantalla grande, su auténtico destino. Una pena que el romanticismo que mueve en el final al protagonista no se contagie a la puesta cerebral, puro cálculo, de un realizador de calidad indecidible.

Más notas de

Leonardo Desposito

El mejor cine de arte para ver gratis en casa

Qué extraño llamarse Federico

Dinamarca, Belle Epoque, burdeles: los pioneros del triple equis

Dinamarca, Belle Epoque, burdeles: los pioneros del triple equis

Paramount+: joyas ocultas en la grilla de la plataforma más joven

Notting Hill, mucho más que un clásico de la comedia romántica

Netflix: menos crecimiento del previsto y más inversión en contenidos

Lupin, la serie no estadounidense más vista de Netflix

Oscar 2021: las estrellas se mostrarán sin barbijo

El teatro Dolby: el Oscar como fue hasta 2020

Westerns: el gran género de (toda) América para ver en plataformas

Westerns: el gran género de (toda) América para ver en plataformas

Plataformas: por qué Netflix es la favorita de los EEUU

Plataformas de streaming: preferencias en los EEUU

Dónde encontrar las películas candidatas a los Oscar 2021

Dónde ver las películas nominadas a los Oscar

La vida en un burdel en una de las grandes películas contemporáneas

L

Avengers: cómo acercarse a un fenómeno del siglo XXI

Avengers, de 2012, la primera vez que estuvieron "todos juntos"