La ciencia ficción es una forma del relato fantástico: algo imposible interviene en nuestro mundo y el relato habla de las consecuencias de esa irrupción. La diferencia con el relato maravilloso o de hadas consiste en que, en ese caso, lo imposible tiene como justificativo la magia. En la ciencia ficción, como su nombre lo indica, se trata de especular sobre algo que podría pasar, sobre alguna invención que es consecuencia lógica, más o menos, del mundo en que vivimos. Como el género nació y se desarrolló prácticamente al lado del cine, es lógico que los vasos comunicantes sean muchos. Pero aquí vamos a hacer el ejercicio de hablar de los temas más frecuentes a partir de las películas que mejor los trataron.

La conquista del espacio fue la gran utopía del siglo XX hasta que la Era Digital se llevó puesta la Era Espacial. La película canónica al respecto será siempre 2001-Una odisea espacial, de Stanley Kubrick, por varias razones. La primera, el uso preciso de las reglas de la ciencia (no hay explosiones, por ejemplo, porque en el espacio no se propaga el sonido a falta de aire); la segunda, que el "viaje" espacial es en realidad una parte del continuo evolutivo (lo que le otorga contexto al asunto); y la tercera, porque Kubrick se concentra en el todo más que en los personajes, aunque el ser más "humano" sea la confundida y patética y asesina computadora Hal 9000. ¿Hay mejores? Claro que sí (Dark Star, de Carpenter, que es casi una parodia, o Aliens, el regreso, de James Cameron, que es una obra maestra). Pero las reglas están en 2001.

El viaje en el tiempo es el gran sueño del hombre, casi una justificación del cine. Volver al pasado para cambiarlo todo y ser felices, sin ir más lejos. Hay infinidad de películas al respecto y el dispositivo vuelve una y otra vez (Endgame, por ejemplo). Pero la canónica es y será la comedia Volver al futuro, donde un adolescente tiene que hacer que sus padres se enamoren y, en el trayecto, hace mil cosas como inventar el rock'n'roll. La fábula de Robert Zemeckis todavía funciona y sí, es mejor la II, pero casi todas las paradojas quedan resueltas en esta película.

Robots, sí, robots. Los seres automáticos son una fantasía desde siempre, incluso anteriores a la ciencia ficción tal como la conocemos (ya había "autómatas" en las cortes europeas del siglo XVII). Pero son la personificación del peligro, de que la tecnología cobre autonomía y nos lleve puestos a los que somos solo carne. Siempre ha sido, el robot, un ser para desconfiar. La mejor película al respecto es Terminator, de James Cameron (sí, también funciona en la categoría "viaje en el tiempo"), donde es la inteligencia artificial y el metal lo que quiere cambiar el futuro asesinando a un hombre clave. Obra extraordinaria, todavía brillante como ejercicio de acción y guión, creó un mito. Por supuesto le sigue en "bondad" Terminator II y merecen verse al respecto tanto Yo, robot, de Alex Proyas (la mejor película de este director, sobre cuentos de Asimov) como la genial y ultra triste (la película más triste del siglo por ahora) Inteligencia Artificial, de Steven Spielberg. Y, or supuesto, la también canónica y reflexiva Blade Runner, de Ridley Scott, quizás la más "teórica" sobre el tema.

Y ya que hablamos de Spielberg, la manipulación genética es uno de los temas más importantes de la ciencia ficción. Tanto para mejorar -siempre termina empeorando, de hecho- a los humanos como para desatar catástrofes. Así que la película más importante sobre ese tema es, fue y será Jurassic Park, donde "la vida se abre camino" más allá de los deseos y las restricciones de los científicos. Es interesante porque, en sus diálogos, se abren además varios temas éticos (recuerden el "los dinosaurios ya tuvieron su oportunidad y se extinguieron") aunque pasan inadvertidos. ¿Más para ver? Créase o no, Deadpool va por ese camino, aunque en tono paródico 100%.

Es muy raro, pero hay pocas películas sobre universos paralelos que resulten obras maestras. A falta de eso, sí hay muchas películas sobre el gran tema (tanto filosófico como estético y, sí, político) del paso de lo "real" a lo "virtual". La película canónica es Matrix, que muestra un mundo dominado por las máquinas que explota la capacidad energética de los humanos para sobrevivir, y a nosotros nos sume en un mundo virtual que no podemos saber que lo es. Aventuras geniales, mucha acción, metafísica bien dispuesta y la duda de qué existe y qué no. Sobre el asunto, hay que ver tres películas. Una de ellas es Piso 13, hecha en el mismo año que Matrix donde "el mundo" es una simulación por computadoras de la era de los gánsteres. Otra, El vengador del futuro (la original) de Paul Verhoeven, basada en un cuento de Phillip K. Dick, donde todo transcurre o parece transcurrir en la mente del protagonista, ese pobre trabajador devenido en héroe imaginario que interpreta Arnold Schwarzenegger. Y finalmente, Ready Player One, de -claro- Spielberg, donde la gente decide vivir más tiempo en un videojuego que en la realidad. 

¿Y la invasión extraterrestre? Y sí, claro que es un tópico muy repetido. La clásica es La guerra de los mundos, la versión de 1953 de Byron Haskin, con hermosos efectos especiales ganadores del Oscar. La película sigue a pies juntillas la novela de H.G. Wells pero adaptada a los EE.UU. de la Caza de Brujas. La versión de Spielberg, de paso, la homenajea y la da vueltas en otro contexto paranoico, el post-11/S. Pero quizás las mejores "invasiones" hayan sido las secretas, las de La invasión de los usurpadores de cuerpos, de Don Siegel, que tuvo varias remakes, una de Phillip Kaufmann, otra de Oliver Hirschbiegel y, la mejor quizás luego de la original sobre seres que matan gente y la suplantan por réplicas descerebradas, sea la de Abel Ferrara de 1993, visceral en todo sentido. Disfrute de estos futuros.

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Leonardo Desposito

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