Lo bueno de las plataformas es que aparecen muchas (muchísimas, en realidad) películas y series que desconocemos por los carriles habitules. Es decir, que no se estrenaron en los cines o no pasaron siquiera por la miríada de canales de cable que solemos tener (un poco ya inútiles, digamos todo). En algunos casos sí tuvieron lanzamiento en DVD o incluso en el viejo y querido VHS; de hecho tres de los que presentamos en esta nota tuvieron su cajita en los videoclubes y alguno incluso se convirtió en un filme de culto. Todas las películas que mencionamos aquí están en Star+.

Empecemos por una que tiene verdadera historia. Hechiceros de la guerra es una película de animación para adultos realizada por uno de los mayores autores del género, Ralph Bakshi. Bakshi fue el responsable de llevar a la pantalla las desventuras de Fritz, el gato (creación del historietista contracultural Robert Crumb, que odió la película) y de otros filmes animados para adultos como Coonskin y Heavy Traffic. Y fue, antes, el creador de los primeros episodios de la serie animada de Spider-Man. En 1977 realizó Los hechiceros de la guerra, una fábula post-apocalíptica donde la Tierra se pobló de duendes y hadas, por un lado, y ogros y demonios, por otro. Los últimos descubren material de los nazis y lo emplean para intentar dominar el mundo. Es una película de enorme belleza visual, bastante violencia y mucha sátira política que nunca se estrenó aquí y tuvo una edición limitada en VHS. Pero gracias a ella, Bakshi fue contratado para rodar, en animación, la primera versión (finalmente trunca, iban a ser dos películas y quedó en una) de El Señor de los Anillos en 1979.

Inventing de Abbots, de Pat O'Connor, se vio en algunos festivales (aquí en Mar del Plata) y se editó en video solamente. Fue el molde de lo que pareció una moda del cine independiente estadounidense: historias de familias disfuncionales en pueblos pequeños con muchos personajes. Esta es muy buena y el elenco hoy es imposible de juntar sin carradas de dólares: Joaquin Phoenix, Jennifer Connelly, Liv Tyler, Michael Keaton y Billy Crudup, por ejemplo. Es, también, una historia de hermanos y una sobre diferencias de clase: hay dos hermanos que quieren liberar a dos hermanas de lo que suponen es el maltrato del padre de estas, y todo está ambientado en momentos muy glaucos de los años cincuenta. Sin alardes de grandes tomas, es una película de una tremenda precisión narrativa y actoral, un melodrama cercano a la telenovela comprimido en sus elementos esenciales.

Más contemporánea es Sueño de Libertad, de James Gray. Gray es probablemente el últim gran narrador clásico (Eastwood aparte, por supuesto) que queda en los Estados Unidos y quizás es por eso que le cuesta encontrar financiación para sus proyectos, incluso si se ha dedicado a un cine de gran despliegue visual y dentro de los cánones de los géneros, como lo atestiguan Two Lovers (romance), Los dueños de la noche (policial de acción) o la más reciente Ad Astra (reescritura de Apocalypse Now en clave de ciencia ficción). Sueño..., protagonizada por Marion Cotillard, Jeremy Renner y Joaquin Phoenix (el último, actor fetiche del realizador) narra la historia de una mujer que llega a América en las primeras décadas del siglo XX, es explotada como prostituta y busca liberarse con la ayuda del hombre que la ama. Una historia que sucedió en todo América (bien podría haberse filmado en el contexto de la Argentina de los años 30, los tiempos de radicales, conservadores y el "fraude patriótico") y que Gray sostiene con absoluto lujo y respeto por la gran tradición del melodrama.

Mucho antes de Qué pasó anoche, existió Hey, dónde está mi auto, donde dos tipos con muy pocas luces, tras una noche de exceso de sustancias, se preguntan, bueno, dónde dejaron el auto. Esos tipos eran Sean William Scott y Ashton Kutcher, y la película es un delirio cómico que, poco a poco, va derivando en lo fantástico, lo desaforado e incluso lo surreal. El filme realizado por Danny Leiner se transformó rápidamente en una obra de culto y hoy sería, también, imposible filmarlo sin caer en las garras de la corrección política. Una comedia cómica totalmente libre que merece verse sin prejuicios, especialmente por el género.

Y finalmente vamos con una que recomendamos por su extrañeza y para ver con chicos, algo así como un experimento (fallido) de recordar la clase B (aunque fue producida por Touchstone Pictures, es decir Disney). La película se llama Invasores por error y es de 1990. Cuenta cómo unos marcianos caen en la Tierra y tratan de conquistar (con una torpeza absoluta y más bien pocas ganas) un pueblito tranquilo y totalmente adormecido. Aunque los efectos especiales son -para el estándar de hoy- demasiado evidentes, tiene cierta ingenuidad y amabilidad que no es tan frecuente hoy. Y fue un VHS alquilado hasta el hartazgo. Pruebe con ojos de niño.