Definitivamente algo no salió del todo bien para Miles, el protagonista de este lanzamiento de Netflix, interpretado por Paul Rudd. La vida tiene sus vaivenes. Cansado de luchar para estar bien, recurre a un estrafalario tratamiento de spa que promete transformarlo en una mejor persona. Pero puede fallar. Y falla. Miles se despierta en una tumba y, cuando logra regresar a su casa, se da cuenta de que fue reemplazado por una versión mejorada de sí mismo.

Ese es el punto de partida. Celoso y enojado, Miles encarnará una verdadera batalla alocada contra su doble para reconquistar el territorio perdido, su carrera, su verdadera identidad y el amor de su mujer Kate. Una propuesta provocadora que combina la ciencia ficción con la comedia.

La fórmula no sería lo mismo sin el talentosísimo Paul Rudd, uno de los exponentes del deadpan, ese estilo de humor seco, cortante, impasible, que despierta la risa desde el lugar no reactivo. Y además es entrañable: queremos siempre tanto a Paul, hasta en su más reciente metamorfosis de superhéroe insecto. Marca su primer protagónico en tira televisiva (participó en algunas como Friends).

La historia está contada desde muchas perspectivas. Fue creada por el ganador del Wmmy Timothy Greenberg (The Daily Show with Jon Stewart) y dirigida por Jonathan Dayton y Valerie Faris (responsables de películas como La batalla de los sexos y Little Miss Sunshine).

“Uno siempre está seguro de lo que cree que sabe pero cuando lo ve desde la perspectiva de otra persona cobra otro significado”, aseguró el actor en declaraciones a la prensa.