La carta

 

Bette Davis fue una de las mayores actrices de la historia y del cine. Quizás lo mejor de su carrera haya sido su colaboración con William Wyler en los años 30 y 40. De ese conjunto de melodramas apasionados y oscuros, el más increíble es La carta, que comienza con cinco minutos que cortan el aliento: una plantación en Singapur, una noche tranquila, nubes que tapan la luna, ruido de disparos, la Davies vaciando un revólver en un hombre. Lo que parece un drama pasional se complica por cierta evidencia en forma de carta, y la protagonista juega un juego peligroso en la trama y con el espectador. ¿Obra maestra? Claro que sí.

 

El ocaso de una vida

 

Entre las películas que sí o sí hay que ver se encuentra este melodrama donde un guionista en la mala y con deudas termina -accidentalmente primero, luego no tanto- como el gigoló de una vieja gloria del cine mudo en el Hollywood de finales de los 40. Billy Wilder no solo celebra a alguno de sus maestros (ahí está Erich Von Stroheim, el genio austriaco que sacudió Hollywood, y la protagonista es su estrella, Gloria Swanson) sino que, además, muestra piedad por un universo de decadencia que el "negocio" termina volviendo descartable. Puro suspenso.

 

Gilda

 

Transcurre en Buenos Aires, en un casino donde un mafioso contrata a un matón (Glenn Ford) para que, entre otras cosas, cuide a la "señora", la más icónica Rita Heyworth de la historia. No solo esta película tiene un sustrato de melodrama gay (se dice sin decirse, presten atención) sino que además es una hoy infilmable historia de amor perverso entre dos perdedores a merced de un poderoso. La trama hoy puede parecer inverosímil si se la analiza con "verosimilitud", pero la Heyworth obliga a mirar sin pausa.

 

El cartero llama dos veces

 

Esta novela de James M. Cain fue varias veces llevada al cine (lo hizo de hecho Visconti en Ossesione, por ejemplo) y narra cómo una mujer enamorada de cierto hombre complota para asesinar al marido y cambiar de pareja... solo para que el pasado vuelva en forma de chantaje. Es, sin dudas, la película que volvió icono absoluto a Lana Turner (curiosidad: la actriz favorita de Eva Perón, en parte por este rol) y uno de los mayores film noir (y melodrama pasional) de la historia. Final desolador.

 

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