Había una buena base para El internado: Las Cumbres, serie que estrena Amazon Prime este viernes 19 de febrero. Su antecesora, la muy exitosa El internado: Laguna Negra, fue furor en España cuando se emitió entre 2007 y 2010, y de allí surgieron quienes hoy son grandes estrellas del cine y la tevé: Ana de Armas, Blanca Suárez, Martín Rivas y Yon González.

Esta suerte de reboot aprovecha la nueva estructura de la industria audiovisual, totalmente globalizada, y toma un giro aún más oscuro y adulto a pesar de estar protagonizado por adolescentes.

Los hechos ahora suceden en un internado ubicado junto a un antiguo monasterio, en un lugar inaccesible entre las montañas, aislado completamente del mundo. Aunque es un instituto donde se imparte educación, Las Cumbres es lo más parecido a una cárcel juvenil. Y es que sus estudiantes son enviados allí por sus padres, todos de familias adineradas, que buscan una alternativa para encarrilar a sus rebeldes hijos, muchos de ellos potenciales delincuentes.

Tensión constante (algunos spoilers)

Esta estudiantina “dark” comienza con las esperables escenas que evidencian la tensión entre una férrea -muchas veces cruel- disciplina y las travesuras de los jóvenes que no pueden escapar. Por supuesto, viven soñando con hacerlo, pero el lugar es una trampa: tras los muros fríos e imponentes, sólo hay un bosque aterrador y nadie a quien pedir ayuda.

La rectora es inconmovible, los profesores no saben de empatía y todos tienen sus secretos sucios. Los alumnos se saben atrapados hasta que sus padres decidan liberarlos. Como en una prisión, el que comete alguna falta grave pasa un tiempo en aislamiento (la “nevera”), un cuartucho sucio y sin luz.

En este contexto opresivo, Amaia (Asia Ortega) es la “terrible” del internado. Carismática, atrevida, desobediente y un poco bully, su mundo se da vuelta cuando al intentar escabullirse del monasterio junto a su novio Manu (Daniel Arias, hijo de Imanol Arias y Pastora Vega), éste se cae por un risco en medio de la noche y, desmayado, es arrastrado por un extraño ser con máscara que desaparece.

La situación desespera a Amaia y a Paul (Albert Salazar), amigo de ambos. Pero nadie escucha sus pedidos de búsqueda: ni las autoridades del colegio ni la policía parece preocuparse. En una de sus tantas escapadas por las zonas prohibidas del edifico, Amaia descubre pinturas de la época de la Peste Negra y ve retratados varios hombres con las características máscaras que usaban los médicos de ese entonces, con pico de pájaro. La misma que llevaba quien secuestró a Manu.

Inés, la alumna traumatizada y misterosa.

A partir de allí, los sucesos extraños comienzan a hilvanarse en una telaraña que sus protagonistas intentan develar, siempre perseguidos y cooptados por sus docentes-carceleros. Se produce un aberrante asesinato que conmociona a todos, pero todo apunta a “resolverse” rápido y olvidarnos del tema.

Inés (Claudia Riera) es quizás el personaje más misterioso. Retraída y sin amigos, sufre las consecuencias de un fuerte trauma que se traduce en insomnio, visiones terroríficas y la maldición de anticipar eventos funestos. Hija del director del internado (el argentino Ramiro Blas), un hombre lleno de secretos y algo autoritario, puede ser la clave para desentrañar lo que realmente sucede en ese lugar, tras las sombras.

Con escenas de suspenso muy bien logradas y un reparto de calidad, El internado: Las Cumbres tiene 8 episodios y cumple su cometido de atrapar al espectador. Y, de yapa; una simpática aparición de Blanca Suárez y Yon González “out of context” que encantará a los fans.