En la última semana, el negocio del entretenimiento esperaba un solo dato: cómo resultaría el lanzamiento de Disney+ el pasado 12 de noviembre. Ahora sabemos: en un día, la plataforma de streaming del gigante familiar tuvo más de 10 millones de suscriptores. La sexta parte de lo que tiene Netflix en los EE.UU., por cierto, pero Netflix lleva una década en el mercado. Es dos millones más que la plataforma HBO Now (que será más tarde absorbida por HBO Max, el SVOD de la marca), y también dos millones más que la suma de los servicios Showtime y CBS All Access. El número es tan grande que los servidores de Disney tuvieron problemas para satistacer la demanda, que desbordó ampliamente todas las expectativas. La apuesta de la firma al "directo al consumidor" (como denominan a este campo del mercado audiovisual) quedó ampliamente justificada, al menos por ahora. De paso, la serie estrella The Mandalorian ya está generando una fuerte reacción positiva en redes sociales y alguna que otra imagen icónica.

Bien, estas son las novedades "positivas". Ahora, los problemas o, al menos, los dilemas que quedan sin solución en el corto plazo. Es evidente que Disney apuesta sobre todo al entretenimiento familiar (léase, claro, infantil y adolescente) y a los treinta y tres millones de hogares estadounidenses con chicos por debajo de los trece años. Gran parte de sus suscriptores pertenecen, claramente, a esa franja. Sin embargo, el esfuerzo que ha debido hacer para colocarse en el mercado es supremo: no solo una enorme inversión en tecnología (básica para poder satisfacer la demanda, especialmente la repentina) sino también tanto en cuanto a contenidos. Por una parte, para asegurarse la exclusividad de todo aquello que (hoy) tiene el sello Disney -lo que le impide por otro lado contar con los ingresos por cesión de esos contenidos a ciertos competidores como Netflix-. Por el otro, fundamental, para crear contenido original, que es uno de los motores de las suscripciones. Visto el impacto de esta semana, The Mandalorian -la serie basada en el universo Star Wars y creada por Jon Favreau- fue una apuesta perfecta (y cara), y fue menor la repercusión de La Dama y el Vagabundo con (algunas escenas con) perros de verdad, aunque funcionó bien. Pero esto es gasto, especialmente porque gran parte de estos primeros "diez millones" son usuarios de Verizon, una de las más grandes operadoras de telefonía móvil, que ofrece para nuevos suscriptores a algunos de sus servicios Disney+ gratis por un año. Cuántos de quienes acceden hoy a la plataforma desde esta oferta seguirán cuando el servicio se vuelva pago, es una incógnita. Cuándo la plataforma comenzará a ganar dinero, otra mucho mayor.

De todos modos, las proyecciones de los primeros días permiten un gran optimismo: la captura inmediata de tantos usuarios y la "conversación" en la web potencian la posibilidad de que se estabilice una buena cantidad de usuarios pagos en no demasiado tiempo, acorde con las expectativas de los inversores. Por ahora, todo marcha bien, con mejores números de lo previsto. Pero la carrera recién empieza.

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