Durante el segundo trimestre de 2020, la cadena de exhibición estadounidense AMC, la más grande de ese país y uno de los mayores operadores internacionales, reportó pérdidas netas por USD561,2 millones, alrededor del 98% respecto del mismo período de 2019. Solo recaudó poco menos de USD19 millones. Es importante ver qué sucede en ese mercado porque es no solo el más grande, y con más posibilidades de recuperación, sino también el caso testigo mundial. Si el mayor operador de cines de EE.UU. perdió el 98% de su valor, lo demás es aún peor.

Es clara la razón: la gente no va al cine ni se sabe cuándo volverá. Aún si se relajan las cuarentenas -o incluso en países donde no las hay-, no hay películas de gran público porque los grandes productores o no las tienen terminadas o no las quieren lanzar sin posibilidad de recuperar su (cada vez más alto) costo. Sin contar el miedo de los espectadores por sentarse en una sala. Si no se venden tickets, tampoco se vende lo que mayor tasa de recupero le deja a las cadenas: las gaseosas y snacks. Y hasta donde se sabe, es probable que haya películas pero que el servicio adyacente de comida y bebida permaneza cerrado aún por más tiempo.

De allí que AMC haya sido noticia por el pacto al que llegó con Universal hace dos semanas, mediante el cual permitirá que las películas de la productora puedan ingresar al alquiler online o a las plataformas 17 días después de su estreno en salas. Esto cambia absolutamente la política de "ventanas" (el tiempo de exclusividad de un filme en cierto formato) y le ofrece un incentivo a Universal para estrenar películas incluso en estos tiempos difíciles e inciertos. Lo que no se sabe es si otras empresas tomarán una política similar en el futuro, pero ante la necesidad de contar con materiales nuevos, es muy probable que medidas de este tipo se extiendan.

De allí que salvo los cargos ejecutivos y burocráticos indispensables para mantener la compañía en respiración artificial, prácticamente todo el staff (más de 5.000 empleados) de la empresa hayan sido despedidos o suspendidos. El recorte, en vistas a una indispensable recuperación, podría ser permanente. Si esto sucede, implicará un cambio absoluto en el negocio de la exhibición. Quizás -una tendencia que crecía desde hace años- no sea más que una ventana ancillar para el negocio verdadero: la distribución vía plataformas directamente al hogar.