Esta película, la última a la fecha del genio holandés Paul Verhoeven, es una compleja historia de violencia. Una mujer (extraordinaria Isabelle Huppert) es atacada y violada en su casa. Decide tomar venganza: es una fría ejecutiva de una empresa de videojuegos y, vaya si no, con una mente bastante tortuosa, lo suficiente como para jugar al gato y el ratón con su agresor de un modo que convierte todo (aunque sin risas) en una sátira de la corrección política, entre otras cosas. Verhoeven lo hace de nuevo con absoluto dominio de la puesta en escena y su toque para ponernos muy incómodos ante la decisión moral. Va el domingo a las 22 por I-Sat.

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