La princesa Mononoke

La Princesa Mononoke es una de las obras maestras de Hayao Miyazaki. Animación, sí, pero sobre todo un cuento épico -y complejo: los chicos, por lo menos de diez años para comprender bien todo- sobre la lucha entre la Naturaleza y la tecnología, ambientado en el Japón feudal. Pero el filme va más allá: no hay "villanos" o "héroes", sino que cada personaje tiene sus propios motivos; especialmente las mujeres y los desplazados social o económicamente. Y más allá de eso, es una gran aventura, de enorme belleza plástica que acá nunca se quiso estrenar en cines. De las imprescindibles de las últimas tres décadas.

Capitán de mar y guerra

Ambientada en las guerras napoleónicas, es la historia de una fragata británica perseguida -y luego perseguidora- de un mortal nuevo barco francés. El realizador Peter Weir (uno de los maestros contemporáneos) hizo construir barcos de verdad para rodar esta aventura donde además se juega un duelo amistoso entre el instinto y la razón que enfrenta al capitán del barco (Russell Crowe) y su amigo, el médico de a bordo (Paul Bettany). Otra de esas películas que crece con el tiempo, clásica y épica sin perder un ápice de humanidad.

El tigre y el dragón

Ang Lee "salió" de un cine intimista (La tormenta de nieve) con este cuento de artes marciales centrado en dos ejes: el amor entre adultos y la posición de la mujer en un universo férreamente feudal. La historia de una espada, una guerrera, una bruja y una joven noble que rechaza su destino de afeites y servidumbre combina secuencias impecable de acrobacia y lucha con personajes desarrollados desde la mirada, el gesto mínimo y la profundad psicológica. Un relato épico con el romanticismo de la gran novela.

Jasón y los Argonautas

Clásico de clásicos del cine de fantasía, dirigido por Don Chaffey, esta es una de las grandes producciones del mago de los efectos especiales en stop motion Ray Harryhausen, un auténtico poeta. El filme, muy fiel al relato mítico del héroe que viajó a la Cólquida en busca del Vellocino de Oro, no solo tiene criaturas bellísimas (la hidra, el dragón, el gigante...) sino que además juega con el tema básico de estos mitos: el destino que marcan los dioses y lo que desean los hombres. De paso, contiene la icónica batalla con esqueletos

Más notas de

Leonardo Desposito

Cine italiano, música para chicos, y buen teatro para salir

Cine italiano, música para chicos, y buen teatro para salir

España: erotismo y burla entre la Transición y el destape

España post Franco: El fascista, la beata y su hija desvirgada

Películas políticas que no sabías que eran políticas

Kate Winslet yLeonardo DiCaprio en TItanic, también filme político

Cines de EE.UU. en guerra con las plataformas de streaming

Space Jam, víctima del SVOD

Netflix apuesta por contenidos propios y no compra empresas

The Witcher, uno de los contenidos estrella de Netflix

Cuatro "películas de chicos" para disfrutar todos en Netflix

Los Mitchell vs. las máquinas, gran animación de Netflix

El "pase sanitario" destroza cines en Francia

Kaamelott, película herida por las restricciones sanitarias en Francia

PornHub, el arte erótico y la furia de los grandes museos

El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli

Vampiros, títeres y Leo García para pasar un gran fin de semana

La danza de los vampiros, de Roman Polanski

Abbas Kiarostami: poesía para terminar con las polémicas

El viento nos llevará, joya de Kiarostami