Probablemente no haya un cine más querido que el de los años ochenta. No necesariamente porque sea mejor que el de otras décadas (para muchos especialistas, la mejor década del cine fue la de los setenta, y antes, la de los cuarenta), sino porque se adapta bastante bien a cierta manera de mirar el mundo que ha cambiado demasiado poco en los últimos treinta años, salvo por la corrección política que haría imposibles filmes como Quisiera ser grande, por ejemplo (¿cómo una mujer adulta va a tener relaciones sexuales con un nene de 13, incluso si el "nene de 13" parece un Tom Hanks de treinta?). Pero la clave de ese cine es su posmodernidad. Paremos el caballo acá un párrafo.

Sooo! Eso. Bueno, "posmoderno" es una palabra que se aplicó a demasiadas cosas con casi nada de precisión. El término viene de la arquitectura, o más bien de su teoría (igual que "deconstrucción", pero es un tema para un paper), y refería a un estilo que podía armonizar anacrónicamente préstamos de diferentes épocas. Art Déco y Bauhaus, por ejemplo. Pues bien, el cine de los ochenta, nacido del éxito de Star Wars, es en ese sentido posmoderno. La mayoría de los grandes éxitos mezclan géneros y tonos de un modo que entonces era original y que, hoy, sigue siendo dominante en cierto sentido.

Veamos algunos ejemplos más allá del cine "de acción", del que hablamos alguna vez y es otra cosa (desaforada). Quizás la película canónica sea Volver al futuro (Disponible en Netflix). ¿Qué es? Es una película de ciencia ficción, es una comedia, es un musical, es una película de aventuras y es una sátira política. Todo combinado secuencia a secuencia, escena a escena, armado como un filme de enredos cuyo tema es el tiempo. Y -algo importantísimo- con una canción pegadiza ("The power of love", de Huey Lewis and The News) que "pegaba" incluso antes que la película. Es decir, una experiencia pop.

Esa es de 1985. En 1984, aparece la primera gran película "traccionada" por una canción pop: Los Cazafantasmas (Paramount+). ¿Es un filme de terror? Sí, digamos que sí. ¿Es un filme cómico? Sí, claro que sí. ¿Es una sátira? Por supuesto. Pero nadie se asustó en el cine con esa historia de perdedores que montan un negocio de cazar entidades ectoplasmáticas siguiendo a Bill Murray en estado de gracia cómica y se enfrentan al Apocalipsis en forma de muñeco de merengue.

amada en la Argentina Hombre Lobo Americano ( Amazon Prime Video) de John Landis. Es una película de horror donde dos americanos son atacados por un licántropo en la campiña inglesa: uno muere y el otro queda "contagiado". Pero a esta película con momentos de tragedia se le suman otros de comicidad tremenda (las apariciones del "muerto" pidiéndole al amigo lobo que se suicide son tremendas). El terror, entonces, se volvió tan sangriento que no podía creerse del todo (bueno, salvo con John Carpenter... pero es otra historia).

En ese plano, Gremlins, de Joe Dante ( Amazon Prime Video), que es un cuento de Navidad, un filme de horror y, sobre todo, un cartoon desaforado que homenajea tanto a Disney (la secuencia en el cine, con los bichos mirando Blancanieves y cantando la canción de los enanitos) como -sobre todo- a los Looney Tunes (en una secuencia en un bar aparece Chuck Jones, el papá del Correcaminos y Pepé Le Pew). Tan desaforado es todo que su continuación deja de lado el terror para empezar presentada por el Pato Lucas y Porky, pero ya entonces estamos en los noventa.

Pensemos también en un cine más "adulto". Por ejemplo, en Las brujas de Eastwick (HBO Go), de George Miller, el creador de Mad Max. Pensemos en ese elenco (Jack Nicholson, Michelle Pfeiffer, Susan Sarandon y Cher) y que esta fábula de tres señoras a las que un seductor demonio libera sexualmente era una comedia alocada, una película erótica, un thriller de posesión diabólica y un romance sofisticado todo al mismo tiempo, y no pensado "para toda la familia" precisamente por los temas que introducía. Había entonces esa sensibilidad de la mezcla, como si el público hubiera desarrollado cierta bulimia: muchas películas por el precio de una.

Y nadie lo entendió mejor que Steven Spielberg, productor de varias de las mencionadas. Su cine es así, mezcla de géneros y tonos desde Tiburón (mitad terror y suspenso, mitad aventura desaforada). Y en los ochenta hizo la cumbre de la "mezcla", Poltergeist (HBO Go) donde figura como productor y guionista, pero se sabe que dirigió aunque en ese rubro estuvo Tobe Hooper. Hay una parte truculenta (los horrores de los cadáveres en el barro o el payaso diabólico) y otra, comedia familiar fantástica (el rescate de la nena tragada por un televisor que es el Más Allá). Obra indefinible, salvo que digamos "cine de los 80".

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