Hay una frase del gran guionista William Goldman que se ha vuelto contraseña para los que escribimos o hablamos de cine: "Nadie sabe nada". ¿Suena metafísica? Un poco, sí, puede ser, pero básicamente refiere a que no hay manera de saber cuándo una película va a ser un éxito o un fracaso. Es imposible: los filmes -al menos en su estreno- son susceptibles al estado de ánimo global, al presupuesto, a una declaración intempestiva, a la lluvia, a un virus inoportuno, a un cambio de humor sutil, al smog. Con el tiempo, cuando lo que importa ya no es lo que se haya recaudado o perdido sino lo que quedó (la película, ni más ni menos), vienen las reevaluaciones y uno se pregunta qué pudo haber pasado si tal o cual es buenísima. Por ejemplo estas, que forman parte de la grilla de Star+.

13 guerreros, por ejemplo. Dirigida por John McTiernan (nada menos que el creador de Depredador, Duro de Matar y La caza al Octubre Rojo), cuent cómo, en la Alta Edad Media, un intelectual español viaja de territorio musulmán a un pueblo vikingo y es testigo de cómo se "inventa" un cuento fantástico, un mito. Es una película épica, llena de peligros y momentos de enorme plasticidad, pero también una gran reflexión sobre por qué nos gustan los cuentos, y cuál es la verdad detrás de las ficciones. Costó demasiado, es cierto, y casi nadie la vio, pero es buenísima.

Bajo el mismo cielo, de Cameron Crowe (Jerry Maguire y Casi famosos) es la historia de un triángulo amoroso en una base militar en Hawaii entre Bradley Cooper, Rachel McAdams y Emma Stone. No solo están estos tres que conocen todas las reglas de la comedia romántica, no solo es una película de una amabilidad y originalidad infinitas, sino que además están Bill Murray y John Krasinski. La crítica estadounidense la destrozó y aquí pasó inadvertida. Resulta que ede las pocas buenas del género en los últimos veinte años.

Rescate en el Barrio Chino en cambio es bien clásica. Un fracaso clásico, en realidad. John Carpenter toma dos ideas: un poco Indiana Jones y otro poco -en esos años 80-, el videojuego y plantea una comedia de aventuras (raro para su filmografía) protagonizada por un Kurt Russell que básicamente parodia su rol en Escape de Nueva York (gran obra de Carpenter que también tiene algo de videogame). Es una película muy divertida, cuya "chica", además, es la enorme -en todo sentido- Kim Catrall. Se puede ver o no en modo nostálgico, realmente tiene más ideas que la mayoría del cine de hoy.

Otra cosa inexplicable es que no tuviera éxito Encuentro explosivo. Dirigió James Mangold (que, cuando quiere, hace genialidades como Copland, Ford Vs. Ferrari o Logan) y protagonizaron Tom Cruise como un súper espía internacional y Cameron Díaz como una chica desconcertada metida en medio de una intriga descabellada. Si bien hay muy buenas secuencias de acción, la película se ríe (¡El propio Cruise se ríe!) de Misión: Imposible sin quedarse solo en la broma: construye una gran comedia romántica con lo dos actores en estado de gracia y pura química. A la altura de otra similar (pero exitosa) como Mentiras Verdaderas. Esta quizás es menos espectacular, eso sí, pero más cómica.

Y aquí, el desconcierto. Cleopatra es una de las películas que más dinero recaudó en la historia e incluso así perdió plata. Solo en los EE.UU., recaudó -ajustada por inflación, es decir a valores de hoy- más de 614 millones de dólares. Para que se den una idea, El Retorno del Rey, ajustada por inflación, recaudó 563. Pero la producción llevó demasiado tiempo, Elizabeth Taylor se enfermó gravemente en medio de la producción y sus compensaciones eran altísimas, los escenarios con los que se empezó a filmar no servían y hubo que rehacerlos, el filme iba a ser una clase B con Joan Collins hasta que la Taylor quiso el papel, y encima el romance con su coestrella Richard Burton (la Taylor ya había destrozado un par de matrimonios, entre ellos el de la mamá de Carrie Fisher, Debbie Reynolds, su amiga) hirió la producción. Aún así, las casi cuatro horas de película llenaron todos los cines, pero la Fox recién salió del riesgo de quiebra en el que la puso el filme de 1963 en 1977, cuando (también pasándose de presupuesto) apostó por una cosa incomprensible llamada Star Wars (que recaudó, ajustada por inflación solo en los EE.UU. casi 1630 millones, segunda después de Lo que el viento se llevó). Ahora bien, Cleopatra, de Joseph L. Manckiewicz (el genio de La Malvada) es sobre todo un retrato femenino extenso, una reflexión sobre el poder y sobre la a veces imposible reconciliación entre la pasión y el deber, entre el deseo y la responsabilidad. Básicamente, Cleopatra es sobre qué pasó con la película Cleopatra. Y todavía hoy -o, mejor dicho, más hoy, porque entonces no había computadoras, todo es maqueta o real- resulta totalmente espectacular y el más exitoso fracaso en toda la historia del cine. 

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