En un mes o poco más tendremos en la Argentina HBO Max, la plataforma de SVOD "que falta" y que pertenece a Warner. Suponemos que tendrá todo el contenido de HBO, todo lo que se hizo con los superhéroes de DC, Looney Tunes y bastante más aunque, como se sabe, los catálogos de las plataformas son diferentes de acuerdo con los territorios (y los derechos negociados, etcétera). Sustituirá a HBO Go, que es la actual plataforma. De todos modos, aún funciona y, si todo sale como uno espera, estas recomendaciones seguirán siendo válidas. "Lo que uno espera" es, básicamente, que mejore la interfaz usuario, que es de las más engorrosas del medio. Pero los contenidos son buenísimos.

Ahí vamos: hay mucho para elegir, y tienen algo de clásicos que se destacan porque las copias son perfectas. Los monstruos clásicos de la Universal o un conjunto -también para ese estudio- de películas de Alfred Hitchcock se ven gloriosas. Están las series más exitosas de las últimas dos décadas, y quizás falla un poco la selección "infantil". Sobre todo, hay tanques. Y hay, escondidas, algunas joyas a las que quizás no se les dio la atención necesaria. A ellas vamos.

Atracción peligrosa es la segunda película como director de Ben Affleck. Una banda unida por lazos de amistad muy fuerte roba un banco, toman a una rehén, el líder se enamora de ella, y la chica entra en un juego de tironeos entre el ladrón y la policía. Un gran melodrama clásico detrás de un policial vibrante, donde brillan Jeremy Renner y Rebecca Hall, pero muy especialmente el primero, de los mayores actores contemporáneos.

Corazón de caballero es una joya irrepetible de Brian Helgeland. En tono de comedia de aventuras familiar, adapta un texto de Chaucer y narra la historia de un descastado que finge ser un caballero para participar de torneos. Pero Helgeland le pone música de rock, anacronismos varios (pero justificados), un grupo de personajes muy querible y a Heath Ledger en estado de gracia. Y de paso: los torneos con caballos y lanzas están filmados como los dioses. Una de las mejores películas de deportes de la historia.

Anatomía de un asesinato es un clásico absoluto. Otto Preminger muestra cómo un abogado (James Stewart alejado de todo histrionismo) investiga el caso de un soldado preso por haber matado a un tipo que quiso violar a su mujer. Todo carece de énfasis: Preminger simplemente cuenta cómo trabaja esta gente y cómo son los personajes, y logra al mismo tiempo una película clásica y moderna que hace honor a su nombre.

Cómo saber si es amor no se estrenó en la Argentina y es una pena. Paul Rudd, Owen Wilson, Jack Nicholson y Reese Witherspoon se mezclan y desmezclan en una historia de amor moderno dirigida por James L. Brooks. La relación central es la de Rudd (el hijo) con Nicholson (el padre) y ambos actores logran momentos de una perfección actoral que es difícil de ver: parecen personas reales. Wilson está especialmente cómico y Witherspoon tiene uno de sus mejores roles en la pantalla, a la altura de Legalmente rubia.

Cuestión de honor, ya que mencionamos a Nicholson, es una obra maestra que convence a cualquiera que la ve. Guión de Aaron Sorkin, dirección de Rob Reiner, protagonizada por Tom Cruise, Demi Moore y el gran Jack, con secundarios perfectos de Kevin Pollack, Kevin Bacon y Kieffer Sutherland. Dos marines son acusados de matar a un tercero. Los marines dicen que fue una orden. Quien dio la orden los manda al matadero y lo que consiguen para defenderlo es un simpático abogado militar litigante que prefiere arreglar antes de ir a juicio. Hay comedia, hay drama, hay tragedia y no solo un juicio sobre qué es la "obediencia debida", sino también uno de los mejores monólogos del cine. Demuestra para qué sirve "entretener", justamente.

Dos tipos peligrosos es una genialidad de Shane Black. Russell Crowe y Ryan Gosling investigan (como pueden) el crimen de una prostituta y llegan a una confabulación de la industria automotriz. Hay muchísimo humor y novela negra, todo mezclado, en la Los Angeles de los 70. La mirada de Black (siempre con algo de infancia) es de una precisión total.

El guardaespaldas fue denostada por críticos que no la vieron. Pero es de las películas más sinceras que dio el gran Hollywood, con una historia de amor adulta entre Kevin Costner y Whitney Houston (absolutamente brillante como actriz y cantante) que hoy ha crecido hasta ser un clásico absoluto. Hay que verla sin falta.

Elephant es de lo mejor que filmó Gus Van Sant. Con largos travellings, narra cómo dos chicos se llenan de armas y realizan una masacre en un secundario. Pero no juzga nunca: simplemente nos pone a la par de los personajes y crea una historia no "de horror" sino sobre el horror. Film irrepetible tanto formal como temáticamente en tiempos de corrección política.

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