Allá por 2018, durante esa vida que conocemos como pre-pandemia, una de las sorpresas más gratas de Netflix fue La maldición de Hill House, una historia de terror con un nivel de filmación, actuación y manejo del suspenso pocas veces visto en una serie.

Tal fue la repercusión que alentó a su creador Mike Flanagan y su productor Trevor Macy a continuar la saga, y este 9 de octubre se estrena La maldición de Bly Manor.

Con algunos de los actores de la anterior entrega interpretando nuevos personajes, la ficción está ambientada en la Inglaterra de los ochenta. Después de la trágica muerte de una niñera, Henry Wingrave (Henry Thomas) contrata a una joven estadounidense (Victoria Pedretti) para cuidar de sus sobrinos huérfanos que viven en Bly Manor con el cocinero Owen, la jardinera Jamie y el ama de llaves, la Sra. Grose. 

Pero en esta residencia no todo es lo que parece: siglos de oscuros secretos de amor y dolor esperan para salir la luz en este escalofriante romance gótico, basado en las clásicas historias sobrenaturales de Henry James, en particular su famosa Otra Vuelta de Tuerca.

Así es que esta promete ser otra serie de esas que se reciben con entusiasmo, porque lejos de asustar mediante escenas gore o inverosímiles, el sutil encanto de ir descubriendo fantasmas en la cotidaneidad de los protagonistas se construye de a poco, con una ambientación magistral.