Algo va quedando en el camino a medida que avanzan las temporadas de The Marvelous Mrs Maisel. Los personajes siguen tan adorables como siempre, las situaciones hacen reír igual o más que antes y la puesta está más deslumbrante que nunca. Sin embargo, la estructura narrativa se ve algo más floja y las batallas personales y colectivas de la protagonista, que se desplegaron con tanto fervor al comienzo, perdieron algo de fuerza. Aún así, sigue siendo una de las mejores series de la actualidad.

Prueba de la calidad de la propuesta -apoyada en un elenco absolutamente genial- es la enorme cantidad de nominaciones cosechadas para las próximas ceremonias de premios. La serie de Amy Sherman-Palladino lidera las nominaciones de los SAG Awards 2020 y es candidata en varias ternas en los Globos de Oro.

En esta temporada, Midge (Rachel Brosnahan) y su representante, Susie (Alex Borstein), saldrán a la ruta. La comediante tendrá a su cargo el número telonero de un cantante exitoso, Shy Baldwin (The good fight, Law and order). Así, de ciudad en ciudad, de hotel en hotel, siempre con una ambientación impecable de la década del 60, buena parte de la acción estará centrada en la dupla de mujeres protagonistas que conservan química incuestionable.

Las líneas narrativas de los personajes secundarios tendrán su propio recorrido. En plena crisis vocacional, o más bien existencial, de Abe debe abandonar la casa familiar junto a su mujer. Joel encara su propio emprendimiento y tal vez se vuelva a topar con el amor. Y la propia Susie, tendrá nuevos desafíos laborales. Como personaje secundario aparecerá el gran Jason Alexander (George Costanza de Seinfeld). Vuelve a aparecer también el personaje de Lenny Bruce, con quien Midge comparte escenas de una melancolía encantadora.

El contexto de los años 60 continúa presente como telón temático. Abe se pone a organizar un diario con jóvenes beatniks, se habla de kennedy, del Apollo, de la píldora anticonceptiva. Midge hace además referencias al feminismo, la femeneidad y la brecha salarial.

En la apertura de uno de los capítulos se ve una decena de bailarinas haciendo una rutina de nado sincronizado en la pileta del hotel, al mejor estilo de la época dorada de Hollywood. Al costado, Midge se despierta en una reposera después de una noche de diversión. Camina unos pasos y patea una pelota playera hacia las chicas que arman la coreografía. Con aires de musical y una propuesta apoyada fuertemente en el diseño visual, la serie nunca deja de encontrar un oportunidad para plantar su rebeldía, desacomodar lo establecido y cortar un poco la dulzura.

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Paula Boente

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