Uno de los temas más recurrentes de los últimos tiempos es que se acaba el tiempo, justamente. El Apocalipsis parece a la vuelta de la esquina todo el tiempo: esta semana fue el volcán en Mallorca, por ejemplo, pero desde que estalló la pandemia de Covid-19, no paramos de mirar la tierra, el cielo, el mar y los bosques con miedo a que desde allí llegue la perdición final. También, claro, hay muchos que dicen "má sí, finiquitemos con esto" pero, seamos sinceros, esa actitud 100% tuiteril no está convalidada por la mayoría. De todos modos, convengamos en que Mamá Naturaleza está enojada y que las últimas noticias sobre lo que podría pasar con los dos grados y pico de temperatura que se sumarán a la Tierra, si seguimos así, en no demasiado tiempo no nos deja mucho margen para el optimismo.

Así que vamos con el tópico "Naturaleza Vs. Humanidad" en el cine, que en las últimas décadas ha tenido bastantes ejemplos. Pero arranquemos con un par de clásicos un poco más antiguos. Vamos con la original Godzilla, deI japonés Ishiro Honda, realizada en 1954. Es importante porque le dio cartas de ciudadanía al "cine de monstruos", bastante despreciado. Y porque viene de Japón, justamente: como saben, Godzilla -contracción de los términos que significan "gorila" y "ballena"- fue creado por experimentos nucleares, y el monstruo es metáfora del desastre en plena paranoia de Guerra Fría. Pero al mismo tiempo tiene una fuerte raíz nipona en cuanto a la idea de la Naturaleza recobrando cierto equilibrio incluso a través de la destrucción, un tópico que proviene del shinto y que permea toda la imaginación japonesa. En el mismo sentido aparece La Tierra en peligro, de Gordon Douglas, donde la manipulación atómica crea hormigas gigantes. Fue un éxito enorme y permitió que el cine de ciencia ficción fuera tomado en serio en los Estados Unidos. Las dos están disponibles en Qubit.TV.

Hay dos muy buenas obras del Hollywood (más o menos) recientes que van por un camino diferente. El día después de mañana habla de un cambio en el eje de la Tierra que congela ipso facto a la mitad del planeta. Eso lleva a aventuras de diferente tipo, muy tradicionales y muy bien filmadas -fue el filme con el que el alemán Roland Emmerich demostró que podía narrar bien. Pero lo interesante es que la película no se olvida de las consecuencias políticas: México termina recibiendo a la población estadounidense que huye del freezer tras condonación de su deuda externa. La otra es más sutil: El fin de los tiempos, de M. Night Shyamalan, cuenta una epidemia de suicidios que nadie sabe por qué es causada. Desgraciadamente no podemos decir aquí -si no la vieron- quiénes son los "villanos" del asunto: solo que se trata de los seres más insospechados, una demostración de que aquello natural a lo que no le prestamos atención también tiene derecho a y busca la supervivencia a través de un equilibrio. Las dos están en la plataforma Star+.

Más arriba hablamos de Japón, hogar de uno de los mayores -si no el mayor- animador contemporáneo, Hayao Miyazaki. Aunque todas sus películas responden al equilibrio entre la Naturaleza y el hombre, las dos más claras al respecto y donde Natura toma represalias son Nausicaa en el valle del viento y La princesa Mononoke. En la primera, el Apocalipsis nuclear ha causado que casi todo el aire de la Tierra esté contaminado, salvo en un par de lugares como el Valle que protege la adolescente Nausicaa. Lo que lo vuelve un lugar pretendido por otros, y eso genera un enfrentamiento. Pero debajo de la tierra, unos insectos gigantes están reconstruyendo vegetaciones, hábitats y el equilibrio de la belleza natural. Esos seres y un acto de piedad son los que resuelven lo que, en otro sentido, es un cuento épico que recuerda a ciertos momentos de El Señor de los Anillos. Mononoke está ambientada en el pasado feudal de Japón y comienza cuando un animal protector de un bosque se convierte en una amenaza que pudre -literalmente- pastos y árboles tras haber muerto por la bala de una de las primeras armas de fuego en esos tiempos de samuráis. Más allá de la compleja trama política, plantea una gran pregunta: ¿qué pasa cuando la tecnología permite mejorar y salvar vidas pero se choca con lo natural? ¿Cuál es el equilibrio? Más fantástica y mitológica (en este caso, religiosa: el shinto es la religión propia de Japón), deja mucho para pensar. Estas dos obras maestras están en Netflix.

Y finalmente, quizás la más amable de todo el conjunto. Wall-E, de Pixar (Disney+), cuenta cómo un robotito que pasa literalmente siglos en la Tierra cuando el consumo desmesurado terminó con cualquier cosa verde, desarrolla una personalidad y se ve envuelto en una aventura por amor a una robot y por protección de la primera plantita que crece tras el desastre. Aventura llena de humor, es un llamado de atención sobre la voracidad planetaria generada por nuestras propias ansiedades. Y, además, dice que el arte nos hace sensibles. Nada mal para esta -y las demás- películas mencionadas.  

Más notas de

Leonardo Desposito

Eric Rohmer o la clave para no aburrirse con el cine francés

Eric Rohmer o la clave para no aburrirse con el cine francés

El juego del calamar, la serie más exitosa en la historia de Netflix

El juego del calamar, la serie más exitosa en la historia de Netflix

Películas de culto para trasnochar en casa

ROCKY HORROR SHOW

Los Globos de Oro no tienen quién los televise (pero se hacen igual)

Los Globos de Oro no tienen quién los televise (pero se hacen igual)

Cuatro películas que explican el talento de las Wachowski

Cuatro películas que explican el talento de las Wachowski

La mayoría de los filmes más vistos del año son chinos

La mayoría de los filmes más vistos del año son chinos

Río Bravo: lecciones morales en pocas palabras

Ricky Nelson, John Wayne y Dean Martin en Río Bravo

Cine y ciencia ficción: matrimonio perfecto en Star+

Cine y ciencia ficción: matrimonio perfecto en Star+

Las salas de cine empiezan a recuperarse con superhéroes

Las salas de cine empiezan a recuperarse con superhéroes

Cuatro películas con número en el título (imperdibles) en HBO Max

Cuatro películas con número en el título (imperdibles) en HBO Max