Es raro, pero hay pocas películas que cuenten cómo es la vida en el negocio del sexo. Películas no exactamente triple X, digamos, aunque no carezcan de erotismo. Una muy conocida es Pretty Baby, de Louis Malle, que hoy nadie osaría filmar. En aquella película se contaba la historia de una nena de doce años que vivía en un prostíbulo con su madre, que ejercía el comercio carnal. Y cómo ella misma se iniciaba en él. La chica era Brooke Shields, la madre, Susan Sarandon y el fotógrafo que se enamora -y se casa- con aquella Brooke de doce años (sí, doce) es Keith Carradine. La película es muy buena, aquí estuvo prohibidísima (de 1978, imagine por qué), y despertó mucha controversia por los desnudos de la nena y situaciones sexuales. Hoy nadie osaría producirla. 

Es interesante porque cuenta algo que la Historia olvida: en muchos lugares del mundo los prostíbulos representaban un comercio legal. Es cierto que las pupilas en general eran explotadas, pero no siempre. Pretty Baby transcurre en los últimos meses de 1917 en Nueva Orléans, poco antes de que se ilegalizaran las casas de tolerancia. Es también una película sobre el cambio de siglo (eso representa el fotógrafo) y de cómo fue instalándose el ideal de la familia nuclear (la madre Sarandon busca casarse para salir del mundo prostibulario, y todo "termina bien" y con padre, madre y niña).

Pero es probable que la mejor película sobre el tema no sea Pretty Baby, producción estadounidense de un realizador francés, sino una producción francesa de otro realizador galo. En este caso, el contemporáneo Bertrand Bonello. Les recomendaría todas las películas de Bonello, especialmente De la guerra y la muy polémica (allá) Nocturama, que hace unos días recomendamos en este diario. En general Bonello, que es músico de formación clásica, opta por mirar las cosas a distancia, como un entomólogo pero sin tratar a sus personajes como cosas raras. Su mirada es de enorme curiosidad. El sexo forma parte de varias de sus películas como algo que es a la vez liberador y ritual. Sucede en su primer éxito, El pornógrafo, protagonizada por el gran Jean-Pierre Léaud como un cineasta que quiere lograr algo más que el registro pornográfico de siempre. Y funciona en la que es, quizás, su mejor película, L'Apollonide-Souvenirs de la Maison Close (L'Apollonide, recuerdos de la casa cerrada), que aquí vimos hace unos años en la competencia oficial de Mar del Plata y suele ir y venir (presten atención) del catálogo de Netflix (ahora está Nocturama, dicho sea de paso).

L'Apollonide es una historia coral, es decir que es muchas historias: la de las pupilas y los clientes de un delicado prostíbulo en la Belle Époque. Allí las mujeres pueden comprar su "libertad" ahorrando las propinas que les dejan sus clientes, aunque cada cosa que usen, desde la comida hasta el vestido o aquello que les permite mejorar su posibilidad de ser contratadas, genera una "deuda" con el establecimiento, deuda que se paga con trabajo.  Existe el mito de la que consiguió allí un marido. Al principio, vemos llegar a una chica muy joven a quien se le enseñan -y con ella, a nosotros- las reglas del lugar. Un lugar del que prácticamente no pueden salir salvo en grupo y a cargo de la madame.

Bonello filma todo con gran belleza, y sus encuadres recuerdan mucho la pintura francesa romántica y, como cabe en el periodo, impresionista. Por cierto, si el lector lo que quiere son secuencias eróticas (recuerde que este no es un filme pornográfico), las hay, algunas muy delicadas, algunas incluso excitantes. Pero es mucho menos importante que los juegos de poder y las solidaridades que aparecen en ese universo cerrado. Bonello,  por cierto, no exhibe la Maison Close como un lugar utópico: tienen lugar allí tragedias, también. Pero sí parece obligarnos a pensar si, a pesar de todo, no tiene algo de razón aquello de "todo tiempo pasado fue mejor".

Porque ese mundo del burdel de lujo, con sus reglas y su riesgo, es también un mundo civilizado, precisamente por esas reglas. De hecho -y esto no es un spoiler porque hay muchas más historias- la joven del principio logra comprar su libertad y, una vez fuera, dedicarse ella a gerenciar el negocio antes que a poner su cuerpo. Por ejemplo. La madame que es quien explota aquello que llaman "el comercio" ("Faisons commerce?" dicen las chicas a los clientes para que decidan contratarlas) es también quien las cuida, quien las lleva al médico (la secuencia con el ginecólogo es extraordinaria: todo lo que la mujer era en aquellos tiempos sin subrayados) y quien las protege. Las reglas, finalmente, tienen un sentido.

Pero se dice siempre -es un lugar común, aunque tiene razón- que el cine de Bonello es político. Lo es no en el sentido de declamar una ideología, señalar los males del mundo o realizar una denuncia, sino porque siempre se concentra en las relaciones de poder y cómo moldean a sus personajes. Hay que ver las secuencias de las chicas con sus amantes de turno, o clientes frecuentes, para comprender esto. Y hay que ver el final final, donde Bonello, utilizando a las mismas actrices, muestra cómo se ejerce la prostitución hoy, cerca de una autopista.

Allí es donde todo lo que vimos antes cobra un nuevo sentido. ¿Es el mundo contemporáneo realmente mejor que aquel previo a la Primera Guerra Mundial? ¿Aquellos gestos aristocráticos, aquellos rituales amatorios, no eran de algún modo más humanos que el solo comercio venéreo de hoy? A Bonello lo han llamado de todo, incluso reaccionario. Pero L'Apollonide, que se basa en una investigación amplísima, parece darle la razón: incluso en el amor fingido untado por el dinero es necesaria cierta humanidad, cierta empatía, incluso cierto cuidado del otro. Busquen L'Apollonide, de las grandes películas de la última década.

Más notas de

Leonardo Desposito

Cine como en el cine pero para ver en casa

El Mauritano, gran película con Jodie Foster

Parodia XXX para terminar con la cancelación de Blancanieves

Blancanieves, un relato tradicional

Marvel encuentra un nuevo supervillano: la censura china

Shang-Chi y la Leyenda de los diez anillos, lo nuevo de Marvel

Por qué Hollywood está en guerra contra los Globos de Oro

La gala desierta de los Globos de Oro 2021

Broadway vuelve a encender sus teatros con grandes éxitos

Hamilton, uno de los grandes éxitos contempoáneos en Broadway

Scarlett Johansson llama a boicotear los Globos de Oro

Scarlett Johansson llama a boicotear los Globos de Oro

El beso de Blancanieves fue consensuado y ella dio el primer paso

El beso de Blancanieves fue consensuado

Netflix, Amazon Prime, HBO Go y Paramount +: Dónde ver las películas de Steven Spielberg, genio de la aventura

E.T., la película más exitosa de Steven Spielberg

Disney adelanta el estreno de Loki, su nueva serie de Marvel

Loki, la nueva serie de Marvel en Disney+

Cine italiano de calidad, gratis para ver en casa

Sicilian Ghost Story, amor y misterio en Italia