Hay un nuevo presidente en los Estados Unidos, Joe Biden, el número 46 en más de doscientos años de democracia (algo envidiable, por cierto). Pero a juzgar por el cine de Hollywood, deberían ser unos cuantos más. Hollywood nunca tuvo -y esta es una de sus grandes ventajas- ninguna traba para crear una historia paralela a la real, y es por eso que hay muchos presidentes de ficción que, de todos modos, siempre o casi siempre reflejaban a alguno más o menos real. Así que, en honor a una de las noticias de la semana, vamos con una lista no exhaustiva de presidentes americanos.

Empecemos por uno de los mejores: Dave Kovic. En realidad no es el presidente sino un tipo idéntico al primer mandatario. Es una persona íntegra, muy querida en su barrio, con sentido común. Mientras que su sosías en la Casa Blanca es un corrupto, machista, libertino y hasta criminal. Cuando por un exceso el tipo tiene un ataque y queda en coma, obligan a Dave a tomar su lugar. Y no solo mejora el país (¡pone a un contador como ministro de economía!) sino que además la mujer del "otro" se enamora de él. Esta fábula de Ivan Reitman (genio de la comedia fantástica: Cazafantasmas nos exime de mayores comentarios) se llama Presidente por un día, es una joya y la protagonizan Kevin Kline como "el bueno y el malo" y Sigourney Weaver.

El peor presidente, igual, es el maquiavélico Allen Richmond. Richmond tiene una amante a la que visita en la casa de esta. Por pura casualidad, un sofisticado ladrón está robando en ese lugar detrás de lo que, descubre, es una cámara Gesell. Y ve tres cosas: a Richmond con la mujer del presidente de su propio partido, a Richmond matando a la señora, a Richmond llamando a su jefa del Servicio Secreto para limpiar la escena. El ladrón es Clint Eastwood -director de esta genialidad que se llama Poder Absoluto- la señora del servicio secreto es Judy Davis y Allen Richmond es una de las mejores creaciones de Gene Hackman.

El más ambiguo sin dudas es Jack Stanton. Stanton acaba de asumir y uno de sus asistentes recuerda cómo llegó a la Casa Blanca a fuerza de idealismo, discursos demagógicos, y no pocas zancadillas oscuras, además de algún negociado y un par de infidelidades que su mujer tolera en pos de lograr la presidencia. Esto ocurre en Colores Primarios, adaptación de un libro anónimo sobre los trapos sucios de Bill y Hillary Clinton. La película es menos lapidaria que equilibrada, Stanton es John Travolta y su mujer, una genial Emma Thompson bajo dirección de Mike Nichols.

Después tenemos al desesperado pero valiente James Marshall. Marshall iba tranquilo en un viaje de avión cuando unos terroristas tomaron la nave en pleno vuelo, exigiendo la liberación de un líder militar ex soviético. Y lo único que Marshall puede hacer es, uno por uno, ir reventando terroristas, tratar de salvar a su tripulación, y evitar una catástrofe. El jefe de los atacantes es Gary Oldman, hay una vicepresidente interpretada por Glenn Close (que tanto acierta como mete la pata, y es muy valiente) y don Marshall es Harrison Ford. La película es Avión presidencial y debe de ser una de las pocas en las que suena completa La Internacional en el cine de Hollywood.

Pero sin dudas, el más épico de todos es Thomas J. Whitmore. Whitmore no parece un tipo muy decidido, aunque por cierto sí es una persona afable y simpática. Pero, caramba, le toca presidir la primera potencia mundial justo en el fin de semana largo en el que los extraterrestres deciden hacernos puré. En la película, de paso, su mujer -que muere por las heridas en un accidente- parece más valiente que él mismo. Hasta que, tras saberse cómo es todo este asunto, qué pasa en el resto del mundo y, de paso, encontrar una manera de reventar a los aliens, se pone la guerra de tres días al hombro, se sube a un avión caza y se vuelve héroe, no sin antes pronunciar un emotivo discurso que es un clásico ya, tanto se lo tome en serio como se use para la chacota. Whitmore es Bill Pullman y la película es Día de la Independencia, que puede ser "nacionalista" pero es la mar de divertida. O lo fue, hasta que realmente se cayeron edificios en Nueva York, pero esa es otra historia.

Para que no quede afuera, el presidente norteamericano "real" más representado fue Abraham Lincoln, y las dos películas clave son El joven Lincoln, de John Ford (lo interpreta Henry Fonda y es sobre sus primeros días como abogado de pueblo) y Lincoln, de Steven Spielberg (lo interpreta Daniel Day-Lewis y es sobre la aprobación, con métodos no siempre muy santos, de la abolición de la esclavitud). En los dos casos es un tipo simpático, siempre seductor, que sobreactúa un poco su rol de patriarca, pero también es un zorro viejo no exento de defectos. Casi un personaje de ficción, que incluso mató vampiros en Abraham Lincoln, cazador de vampiros, locura del especialista en acción desquiciada Timur Bekmambetov, bajo producción de Tim Burton.

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