Cada tanto hay que volver a revisar la grilla de Netflix más allá de las novedades. Perdidas en ese mar de audiovisual hay joyas, filmes que no se estrenaron en cines, clásicos olvidados y rarezas que pueden no solo darnos mucho más placer que las películas que todos conocemos sino también abrir conversaciones. Ahora que -veremos por cuánto- tenemos que volver a estar en casa, va una lista de eso que se esconde detrás de "lo más visto".

Arranquemos por una a la que pocos le tienen confianza: Death Race, con Jason Statham. Es la remake de un filme paródico clase B de Paul Bartel rodado en 1972, donde unos tipos del futuro corrían por las calles en autos locos y ganaban puntos por atropellar personas. Aquí está más acotado: son presidiarios, y la carrera a muerte es un espectáculo televisivo y demagógico que sostiene a un gobierno. Pero don Jason tiene sus propias ideas al respecto. Hecha por el especialista en acción Paul W.S. Anderson, tiene una gran villana interpretada por Joan Allen y bastante de sátira política.

Otra que pasó sin pena ni gloria: 40 días y 40 noches. Es de un especialista en comedias en general muy bueno, Michael Lehmann (le debemos Heathers, Hudson Hawks, Cabezas huecas y La verdad sobre perros y gatos). Aquí hay un chico católico con hermano cura que decide permanecer célibe 40 días. La película narra un romance, pero también cómo funciona la represión, con humor y ternura.

Viviendo con mi ex, de Peyton Reed (gran creador de Abajo el amor y Ant-man) es menos una comedia que un drama de pareja, algo así como si Bergman tuviera el ritmo de Friends. Jennifer Aniston y Vince Vaughn son un matrimonio en crisis que no puede terminar de separarse. Incluye diálogos inteligentes y una de las escenas más tristes de los últimos 20 años.

En 2012, en Bafici, se vio -y se llevó premios- Joven y Alocada, una película basada en un blog que narra la vida de una adolescente criada en una familia hiper represiva que descubre el sexo, y cómo trata de relacionarse con su necesidad de experimentar y los problemas de su entorno. Sincera y vibrante película de la debutante Marialy Rivas.

Para complementar, Amigos con dinero, de una de las mejores realizadoras independientes de los EE.UU, Nicole Holofcener. Son varias historias que se cruzan, las de un grupo de amigas que tienen que enfrentar problemas de pareja y, como lo indica en parte el título, económicos. Grandes trabajos de Aniston (otra vez), Frances McDormand y Catherine Keener.

¿Se queja de lo que implica vivir en la Argentina? Una gran metáfora es Apolo XIII, gran filme de aventuras de Ron Howard basado en un hecho real: cómo una misión a la Luna fracasa y los astronautas tienen que hacer cosas rarísimas para intentar volver a la Tierra con vida. Tom Hanks tiene una cara de "esto no puede ser" todo el tiempo, y lo mismo le pasa al espectador.

Si nunca vio una película de la India, puede arrancar con Lagaan, que es una epopeya deportiva sobre un pueblo que desafía a los británicos a un partido de criquet; si gana, no pagan impuestos por tres años. De una precisión narrativa y un tono amable que le falta a mucho (demasiado) del cine occidental contemporáneo.

Sabemos que los estudios Ghibli, fundados por Hayao Miyazaki e Isao Takahata han hecho de la animación pura poesía. Recuerdos del ayer, una película nunca estrenada en nuestro país, es justamente eso: el viaje de una mujer a su pasado cuando va de visita a su familia en un pueblo rural desde Tokyo. Si quiere llorar, hay mucho motivo para hacerlo, también para disfrutar de la felicidad de la forma.

Ahora que hemos descubierto (¡Menos mal!) el cine de Corea del Sur, van tres recomendaciones: una es El Huésped, del ganador del Oscar (por Parasite) Bong Jon-hoo, que se puede describir como "Godzilla se encuentra con Los Simpson" y además es una fábula ecológica. Otra, Burning, del gran maestro del melodrama de ese país (hizo la bella Poesía para la vida) Lee Chang-dong, y que gira alrededor de un misterio criminal y su investigación. Y la tercera, Psychokinesis, donde un padre con problemas recibe poderes sobrenaturales y se transforma en algo así como un superhéroe en medio de un mundo demasiado cotidiano.

Dos más. Si quieren entender cómo la política superficial y el fanatismo son motor de ciertos jóvenes sin problemas, vean la polémica pero perfecta Nocturama, del francés Bertrand Bonello, mitad filme de acción, mitad filme de observación psicológica, siempre atrapante. Y si quiere reírse sin parar, vea una que en la Argentina se estrenó hecha pedazos (no se entiende por qué): Monty Python and the Holy Grial, la parodia de todo el ciclo del Rey Arturo realizada con inteligencia y dos pesos por el mayor grupo de humor inglés. Yapa importantísima: también en Netflix está la serie completa Monty Python's Flyng Circus, nunca vista en nuestro país y raíz de todo el humor de los setenta. De nada.

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Leonardo Desposito

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