Cuando en las pantallas que rodeaban en el escenario de la Usina del Arte a Reed Hastings, CEO y creador de Netflix, aparecieron las páginas apaisadas de El Eternauta, el rumor quedó confirmadísimo: finalmente, después de décadas de intentos y marchas atrás, la firma estadounidense convertirá el mítico cómico de Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López. Hastings confirmó que será una producción argentina para el mercado mundial, dado que la empresa logró hacerse con los derechos para todo territorio de la célebre obra. También que el director será Bruno Stagnaro, creador de Okupas y Un gallo para Esculapio.

Se sabía, pero era necesaria una confirmación. De todos modos, hay que esperar: se supone que la preproducción de lo que será una serie -el formato más adecuado, dicho sea de paso- comenzará este año y que los primeros episodios estarán disponibles en la plataforma a partir de finales de 2021 o principios de 2022. También que se negoció con los herederos de Oesterheld y que, en principio, se va a respetar la tira original de 1957-1959, y no la versión condensada que, una década más tarde, el escritor guionó para la revista Gente con dibujos de Alberto Breccia.

Este fue el dulce. Se anunciaron más producciones: desde Puerta 7, sobre un club de fútbol ficticio y la relación con la “barra brava”, protagonizada por Dolores Fonzi y que esta misma semana estará en la plataforma, hasta la miniserie El Reino, que se verá en 2021, escrita por Claudia Piñeiro y realizada por Marcelo Piñeyro. También la serie de comedia Casi feliz, con Sebastián Wainraich, la película La corazonada, precuela de Perdida y escrita también por Florencia Etchéves, más la continuidad de Apache: la vida de Carlos Tévez y otros contenidos.

Pero detrás de los anuncios y los elogios a la abundancia del talento argentino, Hastings habló de Netflix. Trazó su historia y explicó dos cosas centrales. La primera, que “una de las fuerzas de unión global más poderosas es el entretenimiento, por encima de diferencias nacionales, religiosas o políticas”. Que “entretenimiento es encontrar historias y compartirlas con todo el mundo”; que “todos queremos ser parte de esa conversación” y que “ Netflix ofrece una experiencia personalizada y por eso es central el uso de inteligencia artificial en el desarrollo de su interfaz”.

Hay que traducir -y no del inglésestos conceptos, en un momento en que la firma se enfrenta a una enorme competencia global con grandes players. Apuesta a una experiencia personalizada -la interfaz y la tecnología-, a contenidos locales de atractivo global (eso es El Eternauta, ni más ni menos), y a ser referente en producción propia y generación de contenido relevante más allá de la propia plataforma. La visita a la Argentina -uno de los mercados de América Latina con más crecimiento para el sector- es parte de esa estrategia donde “global” es mucho más importante, hoy, que “local”.

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Leonardo Desposito

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