Esta semana se conocieron las nominaciones a los Globos de Oro, los galardones que entrega cada año la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood y que redunda en una primera selección que, luego, competirá por los Oscar. Dicho de otro modo, son los premios que permiten establecer una tendencia sobre cómo la industria de los Estados Unidos se piensa a sí misma. Abarcan tanto cine como televisión pero hoy establecer tal diferencia puede sonar problemático. Finalmente, y a las puertas de la competencia (feroz) que otras compañías han comenzado a proponerle, Netflix tuvo dos récords: sus primeras menciones en Mejor película y un total de 35 en general, desde cine hasta televisión, desde drama hasta comedia (ahí está Dolemite es mi nombre). Primera conclusión: el SVOD ha comenzado a permearlo todo.

Segunda conclusión: si se suman todas las nominaciones para productos de plataformas, el dominio es total (claro, especialmente en televisión... pero no solamente). De las cinco películas nominadas a Mejor Drama, tres son de Netflix (El irlandés, Historia de un matrimonio y Los dos Papas) y es la primera vez en la historia que logra llegar a esa categoría. Hay ejemplos en todas y la mayoría de las plataformas tienen nominaciones. Por cierto, aunque tiene muchas menciones (por Chernobyl y Big Little Lies aunque casi nada por Game of Thrones y nada de nada por Watchmen: el odio a la fantasía de estos señores es notable) HBO puede pensarse como "etapa pasada" o un eslabón en la transición del modelo de cable tradicional al de plataformas on demand. Hace algunos años, HBO dominaba lo que antes había dominado la televisión. Hoy Netflix ocupa el nicho de HBO, aunque esa competencia volverá cuando HBO Max, el " Netflix" de Warner-AT&T, salga al mercado en mayo próximo.

Todo esto tiene una contrapartida: ¿cuántas nominaciones tuvo la película más vista del año? Spoiler: ninguna. Avengers: Endgame, con algo de ingeniería numérica, se transformó en la "película más vista de la historia" (bueno, no si se ajusta el precio histórico de las entradas) pero no tiene ninguna nominación a nada. Es otro síntoma de la separación prevista y avanzada entre cine "de sensaciones" y cine más o menos tradicional. Lo que se encuentra en la frontera (entre esos títulos, uno de los mejores del año, Contra lo imposible) carece ya de lugar aunque, en última instancia, derivará hacia las plataformas. Siempre y cuando haya quien quiera correr el riesgo de realizarlas. Sí, Netflix gastó US$ 175 millones en El Irlandés (y muchísimo menos en Historia de un matrimonio, que le está rindiendo igual o mejor), pero es una excepción y, dada la competencia, es probable que lo piense mucho antes de darle carta blanca a un autor como Scorsese como en este caso. Hay dos maneras de mirar lo que viene: con el optimismo de que habrá por fin un lugar para un cine no espectacular totalmente accesible a las mayorías, o con el pesimismo de que, después de todo, se requerirá rentabilidad y no será tan fácil. Veremos qué consagra, el cinco de enero, esta ceremonia.

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Leonardo Desposito

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