La temporada “alta” de cine en los Estados Unidos está terminando: ya no quedan grandes tanques familiares por estrenar y en dos semanas se retoma la actividad escolar en el Hemisferio Norte. El balance es asombrosamente positivo para el languideciente negocio del cine en salas. Se recaudaron hasta ahora 3.037 millones de dólares, y eso significa apenas un 19% menos que en 2019, el último año de la pre pandemia (que además tuvo, en esa temporada, tanques fortísimos como Avengers: Endgame y Toy Story 4). Lo interesante del caso es que funcionaron mucho mejor de lo previsto varias películas con las que el mercado no contaba directamente.

Por ejemplo, la gran sorpresa del año, Top Gun-Maverick. La película retrasó su estreno dos años y su estrella y productor Tom Cruise resistió todas las presiones para distribuirla digitalmente antes del estreno en salas. La apuesta fue exitosa: en todo el mundo, superó los 1300 millones de dólares de recaudación (y aún sigue sumando incluso en el top ten de su propio país tras tres meses desde su estrno) y figura como el quinto filme más recaudador (sin ajustar por inflación) en la historia de los EE.UU., apenas por detrás de Black Panther, con -hasta ahora- 663 millones de dólares en su país de origen, superando en esa categoría nada menos que a Titanic. Es una especie de milagro que, de paso, abrió definitivamente las salas.

Más allá de que Marvel tuvo una excelente performance con Dr. Strange en el Multiverso de la Locura y Thor: Amor y Trueno, según Variety estuvo un poco por debajo de lo que solía recaudar en 2019. Pero es una cuestión también estética: está “iniciándose” una nueva “fase” en el universo de películas, que ya había llegado a su clímax con Endgame. Visto así, no se construye desde nada sino desde un piso de 300 millones de dólares solo en los EE.UU. Y un horizonte que va de los 700 a más de 1000 millones globalmente. Si estas películas, además, recaudaron “menos” en todo el mundo fue porque no se estenaron en China por razones políticas.

Aunque Lightyear decepcionó, sí funcionó Minions-Nace un villano, que lleva 334 millones en EE.UU. y 759 en total. Sumemos filmes “chicos” que funcionaron, como El teléfono negro, que con un presupuesto de 18 millones de dólares logró 85 en los EE.UU. Y 148 en todo el mundo.

Sin embargo, no todo es alegría: hay un problema serio y es que los exhibidores no tienen películas. La pandemia retrasó producciones y eso hizo que especialmente las casas de efectos especiales hoy estén colapsadas de trabajo, lo que retrasa muchos de los filmes que más atraen al público. Pero el panorama es optimista en grado sumo, y se replica en casi todo el mundo, incluido nuestro país.

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Leonardo Desposito

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