Para los argentinos, el formato de Pan y circo, realizado por Amazon Prime Video y La Corriente del Golfo, la compañía productora de Diego Luna y Gael García Bernal, puede resultarnos familiar, al menos en principio. Hay algo de Almorzando con Mirtha Legrand y un poco de PH Podemos hablar: una mesa con invitados especialistas en diferentes áreas dispuestos a debatir y exponer intereses mientras comparten una comida, con reconocidos chefs de México que brindan su impronta a cada ágape.

Pero hasta ahí llegan las similitudes, ya que esta es una serie que prescinde de las presiones de la tevé por aire, los cortes comerciales y el impacto farandulero. Diego Luna es el anfitrión, y durante los siete episodios que conduce se centra, a diferencia de los programas que mencionamos, en abordar desde múltiples perspectivas una sola problématica, buscando profundizar en la naturaleza de los grandes temas universales que hoy aquejan a la humanidad, desde un punto de vista mexicano pero asombrosamente parecido al que percibimos en este lado del hemisferio.

La serie viaja a través de Baja California, Puebla, Quintana Roo y la Ciudad de México, trayendo a la mesa en cada ocasión un tema diferente para discutir entre los invitados e invitadas. Como le sucedió a tantos, el coronavirus irrumpió en medio de la producción de Pan y Circo, cambiando algunos planes -si bien la mayoría de los episodios ya se habían grabado- y por eso, la primera entrega de la serie se dedica al impacto del covid-19 en nuestras vidas.

Tal como vemos aquí a diario, vía Zoom, Luna invita a comer a sus invitados -políticos, epidemiólogos, investigadores- y reflexionar sobre las actitudes de la dirigencia y la sociedad en esta situación inédita. Las mayores preocupaciones: la economía, las relaciones humanas y el tejido social.

En los restantes episodios se habla de violencia de género, todo un tema en un país considerado machista casi por antonomasia y en el que un relevamiento de hace tres años revelaba que el 46 por ciento de las mujeres había sufrido algún tipo de violencia por parte de un hombre. Hay otro episodio especialmente dedicado al debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

Gael García Bernal produce y participa de una de las mesas.

La tercera parte, donde participa Gael García Bernal, versa sobre el prohibicionismo: el “fracaso de la guerra contra las drogas”, y un acercamiento a la legalización de la marihuana.

El cambio climático protagoniza otro de los capítulos, y ensaya una mirada realista a la gran pregunta: ¿La Tierra tiene salvación? Los testimonios y opiniones de referentes que trabajan por el medio ambiente desde lugares muy distintos, tanto desde la militancia concientizadora como los que estudian científicamente el cambio climático, generan un abanico amplio de miradas.

Para el final, dos episodios vinculados con un tema siempre caliente: la discriminación y el drama de la inmigración ilegal. Identidad, colonialismo, racismo y los dilemas del que migra en busca de una vida mejor pero rara vez la encuentra.