Uno de los géneros más fructíferos dentro del cine porno es de las parodias. Las razones son muchas, pero lo principal es que se trata de "dar vuelta" sobre todo los filmes de alto presupuesto y gran popularidad. Que, en casi todos los casos, excluyen el sexo o la desnudez. En los últimos tiempos, además, esas películas están producidas directamente sobre elementos que son aptos para todo público, marcas probadas como los superhéroes o las sagas animadas. El porno, desde antes de que entrara al cine -de hecho, desde antes de que el cine existiera- siempre se utilizó como elemento satírico. Basta ver las postales burlescas producidas de modo anónimo durante la Revolución Francesa donde se mostraba a curas y nobles en posturas sexuales explícitas, groseras y nada sanctas. La razón es simple: el sexo es siempre lo oculto y lo que "moral y buenas costumbres", siempre construcciones conservadoras o directamente reaccionarias, pretenden dominar. El sexo siempre fue lo orgiástico, lo descontrolado, el lugar donde se desataba todo aquello que lo civilizado reprimía. De allí que muchas de las celebraciones religiosas de las sociedades tradicionales fueran orgías. Pero desde el fin de la Edad Media por lo menos y desde el advenimiento de lo que llamamos "amor cortés" (que es la ritualización de la pareja, del amor sentimental por encima del físico, etcétera), lo estrictamente sexual, lo pornográfico en sentido lato, se volvió algo prohibido y, además, en ocasiones grotesco. Lo que implica una herramienta perfecta para la burla, especialmente del poderoso.

Volviendo a las parodias porno, hay de todo. En Star Wars, en el universo Marvel, en Batman, en Toy Story no hay sexo. Si lo hay, es neblinoso, breve, oculto, como un dato del guión que permite avanzar en alguna sub trama pero nada más. Porque, obviamente, es para chicos. Una manera de reírse de todo eso es mostrar a una princesa de guerras estelares en pleno affaire genital con un robot o un soldado imperial. O a Batman utilizando su bati, bueno, bati eso para clavarlo (metáfora, amigos, metáfora) en las entrañas del mal. O del bien, o más o menos. En esos momentos donde los personajes más cuadrados y codificados del arte popular se sacan el disfraz y dicen "má sí", se los ve como nosotros. En esas secuencias hay dos momentos: primero "ííUh, mirá, Wolverine se va a revolcar con Black Widow!!", que genera la gracia del asunto; segundo, cuando ya son dos tipos sin disfraz o apenas algo del mismo haciendo todo lo que querríamos hacer en el campo erótico (es interesante que, en las escenas porno, solo queda el cuerpo, no la persona, en una abstracción absoluta que solo se logra en el cine). De ahí lo divertido del sub género.

Parodias hay de todo: las hay sobre personajes populares, sobre políticos (todos los presidentes de los EE.UU. desde Bush padre hasta Trump tienen películas que los critican y se burlan de ellos desde el sexo; todos salvo quizás Obama, al que más bien se ensalza como un Gran Presidente Negro en todo el sentido del término, si me permiten la paráfrasis), sobre novelas (vean la de Lo que el viento se llevó), sobre series (la de 24 es genial), etcétera. Y desde hace unos veinte años, el gran especialista en estos asuntos es el italiano Alessandro Ferro, que en realidad nadie conoce por ese mote sino por su seudónimo para el mercado estadounidense, Alex Braun. Braun ha ganado cuatro veces el premio AVN (los Oscar de la industria del porno) por sus producciones y dirige para la empresa Wicked la división que se encarga de hacer parodias de fantasías y cómics. Wicked, de paso, es de las productoras más grandes del género.

Los logros son interesantes. Batman XXX fue la primera parodia en ganar un AVN. 24 XXX, la primera parodia de una serie en llevarse el galardón. Pero las importantes son otras: Suicide Squad XXX y The possession of Mrs. Hyde. La primera, de 2017, es obviamente la sátira de la desperdiciada película de DC con Margot Robbie y Will Smith. Lo interesante es que sus ventas en video superaron (duplicaron) las ventas en video de la original, lo que es una especie de logro para el Guinness. Es mucho, muchísimo más divertida que la "standard". En una escena, el Guasón y Harley Quinn son interceptados en un túnel por Batman. Hay un trío, obviamente. Pero lo divertido es que, mientras HQ se encarga de ofrecer sexo oral en estéreo, villano y héroe hablan sobre cómo sigue la película. Esas cosas, ese estado de sátira grotesca, solo sucede hoy en el cine porno. Con suerte.

La otra es algo diferente y escapa, en cierto sentido, de lo que estamos contando en esta edición. La película es una rareza en todo sentido y merece ser vista -si no le incomoda la pornografía, aunque dado que está leyendo estas líneas suponemos que no- más allá de sus logradas secuencias hardcore. La historia es una vuelta de tuerca muy inteligente sobre el mito del doble y la novela de Stevenson El extraño caso del dr. Jekyll y Mr. Hyde. Que, seguramente, conocen -aún si no la leyeron-. También deben saber que Jekyll y Hyde son la misma persona (en la novela original, escrita con una habilidad sorprendente, no se sabe hasta el final). La película de Braun -disponible en el sitio de Wicked, entre otros lugares- toma a la Señora Hyde como protagonista. Pero tiene un par de vueltas de tuerca que vuelven toda la historia mucho más interesante que la mayoría de las versiones cinematográficas. El final es realmente para aplaudir (no, no es una secuencia porno) y se trata de una verdadera película donde las secuencias pornográficas están relacionadas con el núcleo del cuento. Pero además tiene tres rarezas. La primera, Axel la escribió junto con su padre y su hijo (el padre hace un personaje en el filme, de paso). La segunda, está rodada en CinemaScope. En realidad, en digital pero con la "ventana" del 70mm. Eso cambia absolutamente las escenas, las hace más interesantes, más complejas, con planos más elaborados. La tercera y central: salvo por los últimos segundos, el filme está rodado completamente en blanco y negro. Esto genera unos efectos dramáticos poco frecuentes: el sudor del cuerpo, por ejemplo (que siempre está pero en colores y fuertemente iluminado se ve menos) genera una tensión dramática nueva en cada momento sexual. Las sombras y las luces crean una sugestión que el porno no suele tener. Y se complementa con la idea de "luz y oscuridad" del personaje central. Es raro encontrar esta clase de productos hoy, y si bien no es "cómica", usa lo paródico (dar vuelta un cuento tradicional para mostrar lo que oculta) con enorme habilidad. A veces, en el oculto y despreciado mundo del porno, aparecen esta clase de libertades. Si puede, véala. De nada.

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Leonardo Desposito

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