Hay un concepto quizás equivocado que circula entre los amantes del cine: el de las "películas de culto". En general, se trata de filmes raros e inclasificables, y es una categoría que a veces se confunde con "bizarro", otra palabra mal usada. "Bizarro" suele ser lo raro y malo, aquellas películas que se ven básicamente para burlarse de ellas, aunque en general los cultores después descubren reales virtudes cinematográficas en filmes de monstruos, de playas o de vampiros hechas con dos pesos. Pero lo de "culto" es otra cosa: no tiene que ver con el presupuesto sino con el impacto que esas películas suelen tener, y en el hecho de que solían formar parte de las trasnoches, donde se repetían hasta el infinito. De allí que además de "cult movies" se las llame también "midnight movies". Y resulta que hay cosas brillantes en ese campo que hoy pueden verse gracias a las plataformas.

Empecemos por la más grande "Cult Movie" de todos los tiempos, The Rocky Horror Picture Show, de Jim Sharman, estrenada en 1975 y por años prohibida en la Argentina. Quizás vieron en Fama, la película de Alan Parker, cómo el filme engalanaba medianoches con público disfrazado como los personajes que cantaba todas y cada una de las canciones o repetía los diálogos a coro. Es una parodia de cine de terror donde dos incautos (ella es Susan Sarandon jovencísima y recontra sexy) llegan a un castillo donde Frank N. Furter (Tim Cury), un científico loco polisexual de otra galaxia, tiene en mente experimentos sexuales varios. La película es obviamente un musical desaforado, con monstruos de todo tipo, ciencia ficción y una mirada entoces de ruptura sobre el sexo, totalmente liberadora y bastante perturbadora también (Star+).

Otra en la misma vena, de la que hablamos un par de veces, es Fantasma en el Paraíso, que en la Argentina fue trasnoche constante durante más de una década en el cine Arte. Dirigida por Brian DePalma, la banda de sonido llena de canciones geniales es de Paul Williams -también uno de los protagonistas: hace del villano Swann- y cuenta cómo a un artista le roba su obra un hombre que ha hecho un pacto fáustico con el Diablo para seguir siendo un genio del rock. dio nacimiento luego (Lucas era amiguísimo de De Palma) a Darth Vader, parodia despiadada de lo peor del rock, homenajes varios a Hitchcock y Orson Welles y uEl fantasma de la Opera, Fausto, El retrato de Dorian Gray, Drácula, un personaje que final que dice que los fanáticos son idiotas, con sangre y todo. Ópera desquiciada (Star+).

En los 80, también en el cine Arte, los sábados podían optar por Pink Floyd-The Wall (aún no en plataformas) o por Heavy Metal, dibujo animado para adultos realizado en episodios, basado en historietas de la revista estadounidense del mismo nombre. La banda de sonido (Devo, Cheap Tricks, Black Sabbath, Blue Oyster Cult, Stevie Nicks, Journey y mucho más) aderezaban esta mezcla de ciencia ficción, sexo, aventuras, fantasía heroica, humor desaforado y épica que desconcertó a todo el mundo. Entre las voces, andaban por ahí John Candy, Eugene Levy, Harold Ramis y el propio Ivan Reitman, productor de esta locura antes de su Los Cazafantasmas. Hoy nadie volvería a filmar algo así, y las copias se destrozaban de tanto ser pasadas aunque no tuvo éxito comercial en su lanzamiento ( Netflix).

Fíjense qué curioso: rock, ciencia ficción, terror y sexo parecen ser la fórmula que manda para el filme de culto. Todavía tenemos que esperar algunas que no andan por allí pero que recomendamos porque, con un poco de paciencia, se pueden encontrar en la web. Una, trasnoche obligada en el cine Lara de Avenida de Mayo, es The song remains the same, el concierto-documental-locua de Led Zeppelin que tenía esa versión muy kitsch de "Stariway to Heaven" que hizo célebre la canción. Otra, quizás la más grande Cult Movie de los 80, es Liquid Sky, una historia completamente punk y nihilista de una chica enamorada de un extraterrestre que solo la usa como vehículo para un apocalipsis con el sexo como centrro, un filme donde, desde el título, se menta a las drogas duras, dirigida en 1981 por el ruso Slava Tsukerman, que se veía en el Lorca. Ya mencionamos Pink Floyd-The Wall (Select Lavalle, amigos) y nos queda una más que, aunque no lo crean, es puro culto.

Fantasía, la locura de Walt Disney de 1940, fue destrozada por parte de la crítica. Se hizo con mucho lujo y se esperaba que, para la combinación de música clásica dirigida por Leopold Stokowski y dibujos animados, contrataran un sistema de sonido (Fantasound, se llamaba) que adelantaba el estéreo. No funcionó. La película fue incomprendida entonces y se restrenó cada nueve años. Al final, hizo ganancias, pero es el clásico más innovador, raro y oscuro (con demonios y hadas, con monstruos y unicornios, con música de Bach, Tchaikovsky, Beethoven y Stravinsky) que haya hecho Disney. Y aquí se dio en los 90 en trasnoche del cine Los Ángeles, y tuvo su propio culto (Disney+).

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Leonardo Desposito

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