Uno de los problemas con el surgimiento enorme de las plataformas es que no sabemos dónde encontrar ciertas películas. Algunas están en todas (Jurassic Park o Volver al Futuro aparecen en por lo menos cuatro); otras, en ninguna parte (vayan a tratar de hallar Idiocracia, de Mike Judge, o esa obra maestra que es South Park-Bigger, Longer & Uncut, de Trey Parker y Matt Stone). En todo esto juegan varios factores: el primero, que para la Argentina no están disponibles las mismas grillas que para los EE.UU.; luego, el juego demasiado complejo de los derechos y las ventanas de exhibición. Por último, que cuando los productores o agentes de derechos rentan (nunca venden) un paquete de películas a un SVOD, lo hacen con ciertas limitaciones. Y después aparecen las exclusividades y los acuerdos previos, que hacen que no podamos ver ciertas películas en ciertas plataformas. El panorama es difícil.

Revisando la por ahora no demasiado provista grilla de Paramount+, se pueden encontrar algunos filmes de enorme peso y fama que, por esas casualidades, no están en otro lado. Hay casos, como veremos, en los que resulta curioso. Otros, no tanto, dado que fueron realizados o bancados por Paramount y pudo sostener su exclusividad. Estas películas muestran, de paso, el potencial grande que tiene esta grilla en la medida en que siga creciendo. Nota Bene: no pidan demasiados clásicos a ninguna plataforma que no sea Qubit o Mubi; es una pena que aún por estos pagos no se vea el gran negocio que es ese material.

Volvamos a Paramount+. Una rareza en la grilla es Watchmen, de Zack Snyder. La versión de la célebre novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons pertenece (con calzador) al Universo DC, y fue producida por Warner (que es, claro, la dueña de DC, como Disney es dueña de Marvel). Pero por esas cosas, no está en HBO Max (que sí tiene la serie homónima, en realidad una secuela). La película es lujosa y tiene momentos inspirados: se trata del "lado B" de los superhéroes en un Universo donde Nixon es presidente vitalicio en los EE.UU. y todo se aproxima al holocausto nuclear, mientras aparece algo así como un asesino serial de súpers. Vale la pena verla por estar al margen de todo el género.

Una que merece ser vista y revista es Super8, de J.J. Abrams. Por un lado es un homenaje a todo el cine de los 80, con especial ojo sobre los filmes dirigidos y producidos en esa década por Steven Spielberg. Por el otro, es una declaración de amor por el cine mismo, quizás una de las mejores producciones de "cine dentro del cine" en el que un grupo de adolescentes se enfrentan a una amenaza extraterrestre. Hay mucho de Encuentros Cercanos..., de E.T., de todo. Digamos: Stranger Things hecha mucho antes y mucho, pero muchísimo mejor. El final es para llorar mucho.

Hay otro clásico de cine de chicos y adolescentes que vaya uno a saber por qué hay que buscar con demasiada paciencia. Escuela de Rock, de Richard Linklater, es la historia de un músico en la mala que se hace pasar por profesor de música en un primario carísimo y crea con esos chicos una banda genial. Protagonizada -el mejor papel de su vida- por Jack Black, la película no es solo una comedia con música, sino una reflexión muy inteligente sobre qué significa educarnos y qué significa el arte en nuestras vidas. Y es divertidísima. Como Super8, ideal para ver con chicos de nueve años para arriba.

Spotlight se ganó el Oscar en 2016. Podría pensarse que es más un docudrama con cero trabajo "cinematográfico" y con un elenco notable (Michael Keaton en una de sus mejores actuaciones, Rachel McAdams, Mark Ruffallo). Pero esta dramatización de cómo el Boston Globe destapó los abusos sexuales en la Iglesia Católica (caso que aún sigue levantando olas y causando una conmoción imparable) es no solo una perfecta descripción de lo que debe de ser el periodismo, sino una demostración de qué es "actuar bien en el cine": todas esas estrellas parecen gente que toma el colectivo con nosotros, se aleja del histrionismo vacío y permite que ese mundo y ese tema avancen. Revisiones repetidas muestran estas virtudes estéticas que sostienen las virtudes éticas.

Y terminemos con El Reportero-La leyenda de Ron Burgundy, una película de culto que nunca se estrenó aquí. Will Ferrell es un presentador de noticias de los setenta. Machista e incorrecto, es un ídolo. Hasta que las autoridades de su canal le ponen en competencia a una mujer (Christina Applegate). Su grupo de "machos" enloquece. Ese grupo es (de pie) Paul Rudd, Steve Carell y David Koechner. La película de Adam McKay (ahora se volvió "serio", pero es un genio del cine cómico) es un conjunto de situaciones desaforadas, sátira pura, caricatura despiadada y algo de ternura. Hay una batalla entre cadenas de noticias donde aparecen invitados (Vince Vaughn, que es el "villano" del filme, Ben Stiller, Luke Wilson y Tim Robbins) y corren sangre y miembros amputados, más el diálogo entre un oso y un perro casi al final están entre los momentos sublimes del cómico contemporáneo.

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