Ahora que ya pasó, podemos reírnos. Bueno, nos reímos también mientras pasaba porque el ridóculo universal es algo que nos permite sobrevivir a las tragedias. Había un barco encallado en el Canal de Suez y hubo quien dijo que con eso se caía el capitalismo y etcéteras. En fin, dejemos la ideologización de cualquier cosa en manos de los expertos y vayamos a lo que interesa en estas páginas: películas con problemas varios en el mar. Va a faltar Titanic porque, lo sentimos, todavía no está en ninguna plataforma on line. Va a estar en Star+ a mitad de año (porque es una de las joyas de la corona Fox, hoy en manos de Disney) y quizás es la más conocida de las películas sobre tragedias marinas. Más allá de ser una obra maestra (no vamos a demostrarlo aquí, disculpe), hay otras tan buenas y entretenidas como la de Cameron.

Por ejemplo, Horizonte Profundo ( Netflix). Es la historia real de cómo reventó una plataforma petrolera, dirigida por Peter Berg y con un elenco notable (Mark Wahlberg, Kurt Russell, John Malkovich) no elude ningún asunto: ni el "lo atamo' con alambre", ni la explotación de los obreros, ni los azares meteorológicos o comerciales. Pero se concentra, una vez la tragedia desatada, en el coraje y el deber moral de los tipos tratando de sobrevivir. Es decir, una gran película de aventuras narrada con precisión y suspenso. Y muy clásica y clara en lo que describe.

En Netflix también tiene la obra maestra del australiano Peter Weir Capitán de mar y guerra. La historia transcurre en las guerras napoleónicas: una fragata inglesa debe dar caza a una supermoderna (para la época) embarcación francesa, en un duelo por océanos donde sucede de todo. Tres cosas hacen a esta película una genialidad: los barcos son casi siempre de verdad (se los construyó y navegaron), Weir equilibra la aventura con lo que sucede psicológicamente con sus personajes, y la sensación de desamparo y peligro es constante. Tuvo mala suerte comercial, pero es de lo mejor filmado en los últimos treinta años.

Dunkerque ( Netflix) es, con mucho, de las mejores producciones de Christopher Nolan. Usando nuevamente una estructura prismática (diferentes tiempos, diferentes historias cruzadas), narra la tremenda hazaña de recatar a cientos de miles de soldados de esa playa holandesa en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Notable el uso del fuera de campo (nunca vemos a los nazis, pero es un peligro constante) y por cómo reproduce un naufragio y la operación de rescate contra el tiempo, mantiene el suspenso hasta el final.

Dijimos que no estaba Titanic, pero en Qubit.TV pueden ver Y el mar los devoró, de Jean Negulesco, con protagónicos de Barbra Stanwick (quizás el lector no lo sepa, pero fue una de las mayores estrellas del Hollywood clásico) y Clifton Webb (gran actor, protagonista de un noir genial de Otto Preminger llamado Laura). La película sobre el hundimiento del célebre transatlántico inspiró a James Cameron en un sentido: narra un problema emocional entre dos personas cuando el iceberg se interpone en su resolución. Aquí es una pareja en crisis la que viaja en el barco condenado. A pesar del blanco y negro y los años, las secuencias del hundimiento son tremendamente efectivas.

En Disney+ aparece una lindísima película también basada en un caso real. Se llama The Finest Hours y narra la historia de un barco que literalmente se parte al medio y se hunde rápidamente en medio de una tormenta con holas de treinta metros, y cómo un grupo de guardacostas en unos barquitos frágiles hacen lo imposible por salvar a sesenta sobrevivientes. Lo espectacular del asunto da miedo, el filme es una gran aventura -debe serlo- y el protagonista es Chris Pine, uno de los mejores actores jóvenes con cara y comportamiento de clásico de la vieja escuela. 

Si tienen AppleTV +, tienen la oportunidad de ver una de las mejores películas de 2020, protagonizada por Tom Hanks, que en un mundo mucho más justo debería ser el actor del año dada su performance en Noticias del gran mundo. En Greyhound interpreta a un oficial de marina a quien se le asigna, en plena Segunda Guerra Mundial, llevar un convoy de barcos a través del Atlántico. Hay dos problemas: en principio, resulta la primera misión bélica del personaje. En segundo lugar, el convoy es perseguido por submarinos alemanes. No solo es una gran película de aventuras sobre un caso real -que, dicho sea de paso, no evita mostrar la tragedia de la guerra en todo sentido-, sino que además es un verdadero ejercicio de inteligencia de parte del personaje y de los cineastas, que evitan cualquier golpe bajo.

Y si quieren algo rarísimo, vean en Qubit.TV Cacería en los mares, donde hay un marino alemán que debe volver a casa con su barco cuando estalla la Segunda Guerra. Rarísimo porque el capitán alemán es interpretado por John Wayne. Y de paso miran a Lana Turner, una de las grandes bellezas (y reinas del melodrama) del gran Hollywood.

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