Si tienen chicos en casa, saben que está difícil hacer que mantengan la atención mientras uno hace lo que tiene que hacer (especialmente si trabaja desde casa) en estos días de encierro. También, seguramente, han intentado ver todas las películas que hay en plataformas o sistemas de cable, y probablemente se les planten en alguna que ven a repetición. Sacarlos de la zona de confort es complicado, pero una de las posibilidades que nos presenta tener que quedarnos en casa es proponer un paseo por otras zonas de eso indefinido y a veces mal interpretado que es es el "cine infantil". 

Para empezar, "cine infantil" es un malentendido. Las películas no se hacían específicamente para chicos hasta, por lo menos, el auge de la televisión en los años cincuenta. En los EE.UU., se comenzaron a empaquetar cortos hechos para cine, tanto cartoons como comedias de dos rollos (por ejemplo, todas las de Los Tres Chiflados) para horarios en los que los más chicos estaban en casa. De allí a crear espectáculos específicamente para ellos hubo un paso. Antes, se trataba de "entretenimiento familiar", es decir algo para todos que incluía a los chicos.

Dicho esto, el campo se amplió mucho y hoy, por razones que sería largo explicar aquí, casi todo el cine de gran presupuesto es "para todos" y, con mucha especificidad, para chicos. Esa es una de las razones del auge de los superhéroes, donde ocasionalmente hay también buenas películas para adultos. Casi todo ese acervo contemporáneo está en plataformas: HBO Go y Amazon Prime Video contienen la mayoría de las películas de DC Comics y Marvel; las que no están allí pueden encontrarse en FoxPlay. De nada.

Ahora vamos a otra línea, la de la animación. Alguna vez recomendamos aquí varios filmes para acompañar con chicos que se encuentran en plataformas: Trolls -gran comedia musical de perfecto diseño-; Sing! -extraordinario musical muy a la manera de los Muppets; o Lego Batman, por lejos la mejor traslación del personaje a la pantalla a pesar de ser una parodia. Todas estas películas también son fáciles de encontrar. Lo mismo con los clásicos de Disney (muchos disponibles gratis en Cablevisión Flow) o los filmes más nuevos de la firma (en Amazon Prime Video o HBO Go) o Pixar (en casi todas las plataformas).

Correr riesgos... y ganar

Ahoa bien. ¿Qué tal si arriesgamos por fuera de estos títulos? Pensemos en espectadores de ocho años para arriba, por cierto. En ese campo, más allá de toda la colección de Hayao Miyazaki de la que ya nos ocupamos y hoy está disponible en Netflix, hay más películas que podrían, de paso, ampliar la experiencia del cine y llevarlos poco a poco a otras cosas más complejas y menos "infantiles".

La primera parada es el cine de Steven Spielberg, especialmente lo que hizo entre los setenta y los ochenta. Hoy Tiburón es una película perfectamente visible de diez años para arriba: la primera mitad es suspenso y terror, narrada con mano maestra; la segunda, una gran aventura donde la sangre y el miedo importan menos que el coraje y la pelea contra ese escualo demoníaco. Mitad Los Pájaros, mitad Moby Dick, está cerca del espíritu de los grandes libros de aventuras juveniles. A Verne no le habría disgustado ( Amazon Prime Video). La serie Indiana Jones es, también, ideal (está en Netflix y HBO Go). No solo porque tiene movimiento constante sino porque en sus límpidas secuencias de acción no falta nunca el humor. Especialmente la segunda, El templo de la perdición, es una verdadera delicia disfrutable desde los títulos.

En Netflix y Amazon se encuentra la que es, quizás, la única película realmente buena de esta colección tonta de Disney transformando sus clásicos animados en filmes de acción en vivo: El libro de la selva, de Jon Favreau. No solo toma los personajes de la clásica adaptación animada y parte de su humor, sino que recupera el sentido épico y moral de los relatos originales de Rudyard Kipling. Es, además, una de las pocas en las que el juego de animación fotorrealista se justifica plenamente. No falta tampoco el elemento trágico que el dibujo animado le niega. Para ver cómo funciona, compárelo con la "adaptación" que hizo el propio Favreau de El Rey León, probablemente su peor película.

En el terreno de la pura fantasía, una película que además influyó en muchos cineastas (Sam Raimi suele citarla a repetición) es Jasón y los Argonautas (Qubit.TV), bastante fiel adaptación del clásico mito griego, poblado de criaturas extrañas. Fue producida -y los efectos especiales hermosos diseñados- por el gran Ray Harryhausen, y las apariciones de toda clase de monstruos (más el combate final con esqueletos guerreros) la hace bellísima. Y funciona incluso hoy, cuando las computadoras mandan en las imágenes. Está en Qubit.TV.

En la misma plataforma hay dos películas de capa y espada que merecen ser obligatorias. Una es Robin Hood, aquella original de 1937 protagonizada por Erroll Flynn y Olivia De Havilland. No solo su uso del color y su movimiento constante la hacen -todavía hoy- un perfecto antídoto al aburrimiento, sino que crea personajes que se volvieron mitos. También está El halcón y la flecha, del gran Jacques Tourneur, que tiene temática similar pero, filmada después de la Segunda Guerra Mundial, tiene otra vibración política. Burt Lancaster, genial actor de carácter luego, aquí es puro despliegue físico; después de todo, era trapecista profesional. De paso, si no vio alguna de estas películas, puede ponerse al día. Son mejores que cualquier cosa contemporánea, o casi.