Si uno va a pasar mucho tiempo perdido en el espacio, mejor que sea con los Robinson. Hace algunos días Netflix estrenó la segunda temporada de la remake de aquel clásico emitido entre 1965 y 1968. Resulta interesante comparar uno y otro producto (dejando afuera la película de 1998 que fue bastante floja) ya que es destacable el trabajo de adaptación de roles y situaciones a los tiempos que corren, como así también el hecho de que, al igual que la original, esta serie sigue siendo apta para todo público.

"Lost in space" no tiene escenas de sexo ni lenguaje soez, y la violencia es mínima. Pero no requiere nada de eso para ser muy entretenida. Cada capítulo trae una misión peligrosa por resolver, y el hecho de que los protagonistas sean tantos (cinco Robinson más una villana y un aliado) permite que siempre haya acción, porque todos viven aventuras por separado.

La familia está compuesta por John, ex Navy Seal y hábil para todo, Maureen, científica de altísimo nivel intelectual (a diferencia de su predecesora que aunque era doctora, se la veía casi siempre con tareas de ama de casa; otras épocas), Judy, acá afroamericana, adoptada por el matrimonio, y brillante atleta próxima a recibirse de médica, Penny, la del medio, con todos sus conflictos sobre cómo encajar entre tantos genios, y el más pequeño, Will, intuitivo, inteligente y destinado a hacer grandes cosas.

A diferencia de la serie de los 60, que tenía escenas cómicas y hasta bizarras, acá siempre se está en problemas y no hay tiempo que perder con monstruos inverosímiles. El punto de partida es el mismo: la Tierra está en peligro de extinción y los mejores profesionales parten hacia Alfa Centauri, el planeta más apto para ser colonizado y lograr la supervivencia de la raza humana. Pero durante el viaje a bordo de la Resolute, un robot extraterrestre daña la nave obligando a todos a evacuar en grupos, en vehículos de corto alcance, y varios colonos, entre ellos los Robinson, aterrizan en un planeta desconocido y hostil donde mientras sobreviven, aprenden a limar sus asperezas y trabajar en equipo.

El malvado Dr Smith aquí es una mujer a quien conocen en circunstancias distintas de la ficción original, y es la villana perfecta que actúa como contrapeso de la "ñoñez" de esta singular familia. Ellos son leales, bondadosos, valientes, inteligentes, honrados y solidarios por sobre todo; mientras ella es manipuladora, mentirosa, ventajera y egoísta. Nunca pueden sacársela de encima, a veces la necesitarán, pero jamás se puede confiar en ella.

El difícil camino a casa

En la segunda temporada atención, spoilers de la primera- Will dejó de ser ese niño temeroso y falto de autoconfianza, en parte gracias a todo lo vivido pero también a su particular amistad con Robot, ese alien al que le salvó la vida y con quien generó un vínculo profundo. Pero ahora Robot está perdido luego de haberse sacrificado por la familia, y el pequeño sufre aunque no pierde la esperanza de un reencuentro.

El clan espacial, con Smith y Don West el carismático mecánico que arregla lo que sea- incluidos, deberá nuevamente huir del provisorio hogar que habían instalado en otro planeta, tras haberse separado de los otros grupos. El despegue será difìcil y una vez más pondrá en riesgo la vida de todos, pero lo que viene será aún más intenso, en medio de la búsqueda de Robot y una forma de volver a la Resolute para llegar finalmente a la tierra prometida. Hay nuevas amenazas; la familia Robinson no tiene respiro pero en cada episodio demuestran que están preparados para todo, siempre con la premisa de que la unión hace la fuerza y toda vida es digna de ser preservada.

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