Cumple nada menos que 85 años uno de los iconos del cine moderno en los Estados Unidos, Robert Redford. Que fue, hasta no hace mucho (¡caramba!) uno de los galanes más cotizados de la pantalla. Hay mil millones de cosas que podemos decir de él. Por ejemplo, que fue uno de los primeros actores que se animó a dar el salto a la dirección (ok, después de Clint Eastwood, pero eran excepciones) y que, en su primera aventura tras la cámara, ganó el Oscar a la dirección, a Mejor película y le dio a Mary Tyler Moore su estatuilla. Era Gente como uno (1979), un drama familiar que le ganó -anoten- a Apocalypse Now. Y sí, bueno, un poco injusto, es cierto. También sabemos que ha sido y es un enorme activista político, volcado a lo que podríamos llamar "la izquierda" en los EE.UU., y que creó el Instituto Sundance y el festival del mismo nombre, meca del cine independiente desde hace tres décadas. 

Pero sobre todo, Redford es un actor, y uno raro, que combina la cara del galán que enamoraba a todas las mujeres -y no pocos hombres- y una formación teatral. Su carrera es gigantesca, lo que implica que hay mucho en plataformas. Veamos qué podemos encontrar, entonces. Por lo pronto, una de sus actuaciones más recordadas (y nominada al Oscar, premio que nunca pudo ganar) es Butch Cassidy, de 1969, que se puede ver en Star+ (o, por ahora y hasta fin de mes, FoxPlay). Primera de las dos películas con Paul Newman, dirigida por George Roy Hill, es mucho más que un western: es la historia de una amistad, un cuento de pícaros donde Redford es el "serio" y Newman, el "bufón". Un monumento a la simpatía, aunque históricamente un poquito tramposa.

Pero quizás el filme que lo llevó definitivamente a quebrar la barrera del "galán simpático" fue Todos los hombres del presidente (1976), dirigida por Alan Pakula. Aunque Pakula nunca fue un gran realizador, esta película tiene muchísimas virtudes y es una lección -hoy mucho más vigente que nunca- de cómo funciona o debería de funcionar el periodismo. La historia de cómo Bob Woodward (Redford) y Carl Bernstein (Dustin Hoffman), periodistas del Washington Post, investigan y revelan el caso Watergate -que hizo renunciar a Richard Nixon a su segundo mandato como presidente de los Estados Unidos, nada menos- está narrada sin ningún énfasis, casi como un documental. Redford está simplemente monumental: ni un gesto de más, interpreta a un trabajador con una misión, a un profesional total que hace lo que hay que hacer.

De todos modos, junto con Butch Cassidy, su gran éxito de taquilla fue El Golpe, su segunda colaboración tanto con Newman como con Roy Hill. Es una pieza de relojería: para vengarse de un mafioso (Robert Shaw, un genio de los setenta que murió demasiado pronto), dos estafadores crean un plan elaboradísimo que termina en un final sorpresa con vuelta de tuerca incluida. El rol de Redford incluye ser un galán y burlarse, de algún modo, de ser un galán. Eso es lo que permite que el espectador, como algunos de los personajes, caiga en la amabilísima trampa de la película, hermosa reconstrucción de los años veinte. Se puede ver en Star+.

Debemos -porque las plataformas andan escasas de títulos clásicos: la mayor parte de su carrera la hizo con filmes de los años setenta- mirar algunos ejemplos interesantes donde realmente fue un "hombre de Hollywood". Uno muy interesante es Spy Game, de Tony Scott (Prime Video), un grande poco apreciado, hasta el final de su carrera, del cine contemporáneo. En esa película, es un agente de la CIA a punto de jubilarse y tiene que ir a salvar o rescatar (u otra cosa: es una de espías, así que nunca nada es lo que parece) a su discípulo. Que es, ni más ni menos, Brad Pitt. Importante aquí mencionar que Pitt aprendió mucho de Redford, y que Redford lo dirigió -casi como un homenaje a sí mismo- en Nada es para siempre, melodrama que puede verse en Qubit.TV (También pueden ver ahí una de las películas que lanzó a Redford a la fama: La jauría humana, de Arthur Penn, donde se enfrentaba, nada menos, a Marlon Brando, y la chica era su amiga y compañera de militancia Jane Fonda).

Vamos con dos de las últimas. Todo está perdido (HBO Max), que le valió otra nominación al Oscar. Prácticamente está solo en la pantalla y es una gran película de aventuras. Interpreta a un marino solitario que tiene que enfrentar, en un velero averiado, una tormenta imposible en medio del Océano Índico. Una lección de cómo actuar solamente con el cuerpo.

Y finalmente, una película que lleva a otra. El Universo Marvel se está comiendo todo, e integró a Reford como el villano de Capitán América y el Soldado de Invierno (Disney+, personaje que retomó, de paso, en Avengers-Endgame, su último filme a la fecha). Pero esa película del Cap. es una remake escondida de Tres días del Cóndor (Star+), uno de los grandes thrillers de espionaje de los 70, creado por Sidney Pollack, donde Redford es un agente de la CIA culpado de una masacre que no cometió. Doble programa ideal: del principio y del final de una carrera notable.