Sandra Bullock se coronó en estos días como la primera gran estrella femenina del cine en plataformas. En efecto, su película para Netflix Lo imperdonable (de la que no solo es protagonista sino también productora) ingresó rápidamente al top ten de filmes del operador de streaming, y es el segundo título de la actriz en esa lista; el otro es el thriller de terror Birdbox, con más de 280 millones de horas de reproducción a la fecha. Lo imperdonable, en menos de 28 días, lleva 186,9 millones de horas; en proporción, mucho más que Birdbox.

Más allá de este dato, hay que traducirlo en lo que significa. Variety señala, al comunicar estos números, que solo hay otro actor que tiene dos películas en el top ten de la plataforma, Ryan Reynolds, por Hard Six y Red Notice (la segunda, actualmente entre las novedades). Puede pensarse que estos actores proveen a Netflix de la fuerza de su propia marca, de la fama que han obtenido trabajando para el cine. Pero si se mira con cuidado, dado que Netflix les provee de puntos de producción, podemos entender que se está gestando en las plataformas un nuevo star-system.

¿En qué consistía el star-system clásico? En los tiempos de oro de Hollywood, los actores eran como los jugadores de un club de fútbol: fichaban para un estudio y solo por préstamo podían pasar a otro. Clark Gable era de MGM; si actuó en Lo que el viento se llevó, de Fox, fue por un préstamo a cambio de derechos de distribución. Fred Astaire solo actuó para MGM; Orson Welles, para RKO; Humphrey Bogart, para Warner; Marilyn, para Fox. Eso se terminó cuando una sentencia anti monopolio (los estudios se vieron obligados a vender sus cines, porque competían deslealmente con los exhibidores independientes) terminó con el sistema. Los actores de cada estudio eran mitos construidos por las oficinas de prensa de cada uno.

Hoy esa fantasía no se sostiene, pero en la era de las exclusividades queda claro que Netflix intentará mantener por lo menos para el streaming a estas estrellas. Aunque hagan filmes para pantalla grande, en lo hogareño cada uno estará en un sistema distinto, más o menos lo mismo que sucede con las bibliiotecas de los estudios. Sumemos dos factores: que el cine en salas se reduce cada vez más a un solo tipo de entretenimiento caro, gigante y escaso, y que cada empresa está cerrando sus posesiones para que otras no las usen. Resultado: con mucho más dinero y poder global, el viejo monopolio de Hollywood se ha reconstruido. Paradojas de la tecnología "libre".

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