Todos creemos que la sátira -probablemente por la traición griega- es siempre algo cómico. No necesariamente: el gesto satírico puede estar oculto o disfrazado de otra cosa, y recién podemos darnos cuenta con algo de perspectiva de que eso que pensamos que era "en serio" en realidad se reía o ironizaba sobre algo. También tenemos el problema de confundir "sátira" con "parodia", cuando lo segundo es un subconjunto de lo primero. La parodia es un artefacto (película, libro, etcétera) que toma otro artefacto (otra película, otro libro) y se "burla" de él para mostrar sus contradicciones o incluso enriquecerlo. Pero es difícil que ustedes se rían de todos los chistes de ¿Dónde está el piloto? si no vieron varias películas sobre accidentes de aviones e incluso otras. La sátira funciona igual, pero se burla de comportamientos sociales, de lo que podría pasar por lo cotidiano. En ese sentido, además, la sátira es más política.

Hay varias sátiras -algunas evidentes, otras no- en la grilla de Star+, así que vamos a revisarlas. Empecemos por Starship Troopers (aquí se estrenó en cines como Invasión), de Paul Verhoeven. Verhoeven es siempre un satirista, incluso en sus filmes más "serios" o aparentemente serios como Bajos Instintos. Pero si ven Robocop, El vengador del futuro, Showgirls o incluso la gran saga sobre la resistencia holandesa Libro Negro, notarán que no, que se ríe bastante de nosotros. Por un lado Starship... es una sátira de la propaganda nacionalista y trata sobre una guerra interestelar entre humanos y una serie de insectos inteligentes. Por el otro es también una parodia: la novela original de Robert Heinlein es "en serio", pero Verhoeven exagera los rasgos "arios y blancos" de los protagonistas, el militarismo, etcétera (de paso, el personaje central interpretado por Casper Van Diem es argentino) e incluso, al final, la iconografía nazi para reírse del cine bélico y de efectos especiales. Es una gran película poco comprendida que, de paso, destroza a la TV.

Abajo el amor es una comedia (excelente) de Peyton Reed donde Ewan McGregor y Renée Zellweger parodian y homenajean las películas de Doris Day y Rock Hudson. Eso es evidente. Pero lo que no es evidente es el costado satírico: la mirada sobre la "guerra de los sexos", o la reevaluación de lo que se consideraba correcto en los años sesenta, por ejemplo. Más allá de sus muchos momentos de risa absoluta y de los interludios musicales (sin contar que McGregor cantando le sube cinco puntos a cualquier película), Abajo... establece y se contesta solo de manera provisional cuál es la relación entre el amor y el sexo. Y lo hace desde la exageración.

Depredador es... bueno, ustedes van a pensar que es exagerado poner aquí la segunda película de John McTiernan. Pero el planteo genera una sátira política: un grupo de mercenarios es llevado por el Gobierno de los EE.UU., clandestinamente, a luchar contra un gobierno centromericano "de izquierda". Triunfan en la misión y, cuando van a evacuarlos, aparece un ente que los mata y revienta uno por uno. Un cazador extraterrestre que considera a los humanos no más que animales, un ser amoral respecto de nosotros. Así, la política y el intervencionismo americano de la era Reagan salen por la ventana para que, poco a poco, aparezca una película sobre lo esencial: la pregunta de qué nos hace seres racionales. Encima es pura aventura.

Es cierto que Full Monty es una comedia y está planteada como tal. Es la historia de un montón de desempleados de la ex ciudad industrial de Sheffield (destrozada por las políticas de Thatcher) que deciden montar un show de strip-tease para salir de pobres, aunque, bueno, no son las personas más jóvenes ni agraciadas del mundo. Toda la película va por el lado de la picardía de barrio, pero sobre todo retrata con amabilidad las inseguridades en las que los hombres han caído en épocas donde la igualdad de los géneros crece. Sin, por eso, dejar de lado dos cosas: la dignidad que da el trabajo y que, en última instancia, uno trabaja para poder pasarla bien y divertirse, así sea sacándose la ropa y bailando frente a las vecinas del barrio.

Y vamos a una que es notable por varias razones. Perdida, de David Fincher, es un thriller sobre una mujer que desaparece. Una mujer con un marido buenote. Un mujer que, de algún modo, es también un ser perverso y manipulador, aunque el mundo que la rodea no es para nada menos perverso ni manipulador. Lo que comienza como una "de suspenso", poco a poco se va transformando en una comedia de costumbres primero y negra (negrísima) después, hasta que al final es el reverso absoluto de la comedia romántica. En el medio, caen los medios de comunicación, la sociedad basada en la fama, la "solidaridad" de los que quieren volverse visibles, las fuerzas de seguridad y mucho más, ante la cara siempre desconcertada de Ben Affleck y la siempre fría de Rosamund Pike.

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