La producción audiovisual surcoreana sigue dando gratas sorpresas, y “Stranger”, estrenada en algunos países como “Secret forest” es una de ellas. La serie aterrizó en Netflix hace  y cuenta con una primera temporada de 16 episodios. La segunda entrega comenzó a prepararse por estos días por lo que la expectativa entre sus fans alrededor del mundo es alta, y motivos hay de sobra.

Hwang Shi Mok es un honrado fiscal de Seúl. Cuando era chico su cerebro estaba tan sobredesarrollado que sufría terribles dolores y poseía una audición demasiado sensible, lo que le hacía perder los estribos con frecuencia. Tras ser sometido a una lobotomía parcial para aliviarlo, Shi Mok perdió la capacidad de sentir emociones o empatía, lo cual le dio las condiciones ideales para ser un miembro imparcial de la justicia.

Frío y calculador, se enfrenta al caso más difícil de su ascendente carrera: un informante al que él recurría para desenmascarar los malos hábitos y la dudosa moral de la cúpula del Poder Judicial, es asesinado. Todo apunta a que el autor es un ex presidiario, a pesar de que éste aseguró hasta la desesperación ser inocente apenas fue detenido. El caso se complica y deja al fiscal en una posición frágil frente a sus colegas y superiores, que se saben en su mira incorruptible.

Sin respiro

La investigación se convierte en un sinfín de pistas falsas; pronto sentirá la presión mediática y padecerá el juego sucio de casi todos los miembros de la cadena alimenticia policial y judicial. En el camino conocerá a la detective Han Yeo Jin, interpretada por Bae Doona (“The Host”, “Cloud Atlas”) que es todo lo contrario a él: sensible y empática. Ella se convierte en su única aliada ya que a partir de los errores cometidos en principio, sus compañeros se alejan de él, algo que no molesta demasiado al ermitaño Shi Mok. Juntos trabajarán sin descanso y arriesgando sus vidas para desarmar un poderoso enclave de trapitos sucios en lo más alto del poder.

“Stranger” está plagado de plot twists y muchos de sus personajes no son lo que aparentan. Como un laberinto de espejos, los investigadores deberán volver sobre sus pasos, barajar y dar de nuevo. Las personalidades de sus dos protagonistas principales, opuestas y complementarias, son uno de los grandes atractivos de esta ficción de “digestión lenta” que vale la pena ver.

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