Para quienes estén acostumbrados al cinismo, el humor de Ted Lasso puede resultar desconcertante en un principio. Es más, el personaje del entrenador de fútbol que da nombre a la serie, con su marcado acento del interior de Estados Unidos y su sonrisa perpetua, hasta puede ser levemente irritante. Pero Ted conquista con dulzura como lo hace en la ficción con sus galletas. Se gana a los espectadores con el inesperado encanto de la amabilidad, la fe en los otros y, claro está, una batería de chistes implacables. 

La serie, que recibió nada menos que 20 nominaciones a los próximos premios Emmy (entre ellas mejor actor principal en una serie de comedia para Jason Sudeikis, que ya ganó el Globo de Oro), va por más en una segunda temporada que está disponible, capítulo a capítulo cada viernes, en Apple TV+. 

Este entrenador de fútbol de la Universidad de Kansas que es contratado por un club de fútbol inglés a pesar de no tener ninguna experiencia en las grandes ligas deberá luchar en estos nuevos episodios para sacar al equipo de un pantano de desaciertos y cambios. Al cierre de la temporada anterior (alerta spoilers), los muchachos de AFC Richmond sufrieron una derrota desgarradora que les costó su lugar en la Permiership. El descenso los une más que nunca y prometen regresar a lo más alto. Pero no será tan sencillo. El goleador, Dani Rojas, sufre un episodio traumático y se bloquea para jugar. Como solución, deciden contratar a una dura psicóloga cuya llegada será todo un desafío para Ted. Por su parte, Roy Kent (Brett Goldstein, quien además es escritor de la tira, en un imperdible personaje gruñón) buscará adaptarse a sus nuevos rumbos con la ayuda de su novia Keeley (la ascendente Juno Temple, hija del gran Julian Temple). Y hay más: app de citas, regresos, encuentros y desencantos. 

La serie se sostiene con valiosos personajes secundarios que aportan cada uno sus perlitas, empezando por sus co equipers Coach Beard y Coach Nathan, siguiendo por los jugadores y la conducción del club a cargo de una mujer (Hannah Waddingham en el papel de Rebecca Welton) situación que plantea las dificultades que enfrentan las líderes femeninas, especialmente en el ámbito de ese deporte. 

La fórmula de la serie parece por momentos tan mágica como la pastelería azucarada que regala el personaje. Es optimismo y estudio de la condición humana, momentos epifánicos, la potencia narrativa que tiene todo deporte y cierto elogio del arte de saber perder cuando toca perder. O empatar, como le gusta a Ted. Algunos chistes se pierden en la traducción, sobre todo por la mención constante de nombres. Pero los que quedan alcanzan. Una propuesta refrescante y simpática para tiempos difíciles. Para gritar con Dani Rojas, el goleador: "El fútbol es vida". 

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Paula Boente

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