Por alguna razón difícil de comprender, Tom Hanks es mirado por desconfianza por una clase de espectadores que aborrece -por motivos totalmente absurdos- el cine de Hollywood. Es una pena, porque Hanks es probablemente de los más grandes intérpretes de la pantalla, un actor de estilo muy clásico y de un rango amplísimo incluso si tiene un personaje básico que puede acomodar a infinitas variaciones. Dicho sea de paso, eso es la actuación en el cine clásico: ser un arquetipo y acomodarlo a formas diferentes de tal modo que siempre creamos que esa invención, ese personaje, existe más allá de la pantalla.

Ahora que podemos ver una de las dos grandes películas que hizo para 2020 (Noticias del gran mundo, de Netflix; la otra es Greyhound, disponible en AppleTV Plus) es hora de reivindicarlo. Hanks, como saben, se llevó dos Oscar como Mejor actor consecutivos: uno fue por Filadelfia, de Jonathan Demme (disponible en HBO Go) donde era un abogado gay, enfermo de SIDA, expulsado por prejuicio de un gran bufete. Hanks nunca recargaba tintas en lo histriónico y hacía algo notable en 1993: que la homosexualidad no fuera algo evidente, sino una característica más, como el color de pelo, del personaje. Eso era mucho más antidiscriminatorio que cualquier discurso.

El otro Oscar lo ganó por, obviamente, Forrest Gump. Papel difícil porque tenía que ser un comediante (que es su formación) y un actor dramático a veces en la misma escena. Y porque la película de Robert Zemeckis tiene que contar la historia desde un hombre con retraso mental sin que eso genere golpes bajos. Es la actuación de Hanks la que equilibra el contenido (a veces subrayado) de la novela original con la imagen.

La primera nominación, de todos modos, la había tenido por la hoy infilmable Quisiera ser grande, como un nene de trece años en el cuerpo de un hombre de 30. Pero en esa misma época hizo una de las más grandes comedias románticas de la historia, Sintonía de amor (HBO Go) donde la pareja principal no se ve hasta el último plano. Y Hanks tenía que hacer algo dificilísimo: arrancaba como un tipo que había perdido al amor de su vida, quedaba viudo con un hijo, y en el filme hacía el duelo, nos hacía reír y nos convencía de que iba a enamorarse. Obra maestra de Nora Ephron.

El estilo de americano optimista que, de todas formas, comprende la tragedia del mundo, aparece sobre todo en sus colaboraciones con Steven Spielberg. Una de las mayores (y de las mayores películas bélicas de la historia) es Rescatando al Soldado Ryan ( Netflix). Más allá de esos primeros, sangrientos 20 minutos del desembarco en Normandía, donde Hanks combina el uso del cuerpo con el rostro de un modo asombroso, la secuencia en la que se decide si fusilar o no a un alemán desarmado muestra hasta qué punto puede pasar del ingenuo optimista a una figura de autoridad con solo cambiar un poco el rostro. Sus últimos planos en el filme son magistrales.

En otra película de Spielberg, Atrápame si puedes (Prime Video), es el agente del FBI que persigue al adolescente Leonardo Di Caprio durante años. Es al mismo tiempo un profesional completo, un hombre abocado a su trabajo, y también alguien que pena, solitario, la ausencia de su familia. Es el complemento perfecto al trabajo monumental, expansivo de Di Caprio (que, dicho sea de paso, logra uno de los mejores roles de su notable carrera, en gran medida gracias a Hanks y Spielberg).

Pueden buscar su trabajo como actor cómico en las redes: sus muchas participaciones en Saturday Night Live, sus geniales momentos con Michael J. Fox como el tío díscolo de la serie Lazos familiares, incluso -cada tanto está en Netflix, presten atención) su protagónico en la película "loca" Despedida de soltero, el filme que lo lanzó a pesar de que la crítica hizo puré la película. Hanks es un gran cómico y sigue la regla de que para un comediante excelente hacer drama es fácil, pero a la inversa es complicadísimo. Confirma lo difícil que es hacer reír.

Probablemente esa capacidad para ser empático, dramático y expresar comedia al mismo tiempo sea la clave que hace disfrutable películas como Náufrago ( Netflix), donde es su actuación la que le da vida a Wilson, la pelota de volley (pasa inadvertido eso, pero es cómo se comunica con el objeto lo que le otorga vida) o la no estrenada aquí Un buen día en el vecindario, donde interpreta a Mr. Rogers (HBO GO), un genio de la TV educativa en los EE.UU., un personaje que no parece lo complejo que en realildad es (¿cómo hacernos creíble, en este mundo, un hombre bueno?). No por nada, fue Walt Disney (otro "americano optimista") en El sueño de Walt. Clint Eastwood, genio en armar castings, lo pone al frente en Sully, milagro en el Hudson ( Netflix), donde es un héroe cuestionado justamente por ser héroe, y el personaje "eastwoodiano" por antonomasia: el hombre que hace lo correcto a pesar de todo. Un genio.

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