"La idea de Europa nunca muere" dice casi sobre el final de la serie uno de sus personajes. Y tenía razón, ya que lo que demuestra Tribus de Europa, cuyos seis episodios de la primera temporada están disponibles en Netflix, es que aún en un futuro distópico, algunos buscarán imponerse sobre los demás, considerándose culturalmente superiores.

Los creadores de Dark, la serie alemana más exitosa de los últimos tiempos, imaginan acá otro futuro, también bastante oscuro. Desde el principio nos enteramos que en 2029 se produjo el "Diciembre negro", una suerte de lockout tecnológico total: los sistemas, internet, la electricidad a gran escala y todo aquello sin lo que hoy parece que no podríamos vivir, se ha perdido para siempre.

La historia transcurre décadas después, en 2074, y la alguna vez gloriosa Europa que ostentó reinos, modernidad y paz democrática, hoy es un territorio devastado, dividido a fuerza de violencia y sangre entre distintas tribus. Escuchamos voces en alemán, inglés, español. Pero no mucho más ha quedado de la vieja civilización.

Un cóctel entre moderno y decadente

El tono de ciencia ficción, con toques cyberpunks, nos recuerda a "Los 100" y a "Los juegos del hambre" (incluso una de sus protagonistas es muy parecida a Katniss y elige una ballesta como arma); lo que evidencia que el target de público es el más joven. También hay reminiscencias a Dark pero en este caso, la historia es menos pretenciosa y más lineal.

De aquella ficción también vemos aquí al atormentado Ulrich (Oliver Masucci) en un registro bien diferente. Ahora es Moses, un chatarrero buscavidas simpático y medio chanta. Su destino se cruza con el de Elja, uno de los tres hijos del líder de la tribu "Origins", hombres y mujeres pacíficos que viven en sintonía con la naturaleza.

El impacto de una nave atlante -la civilización más avanzada de la que se tenga noticias- traerá la desgracia para este reducido grupo de personas ya que quedarán en medio de una cruenta batalla entre dos tribus más organizadas, grandes y agresivas: los Cuervos (¿Inglaterra?)y los Crimson (¿Francia?).

La familia se dispersa en medio de la confusión de una matanza y el más joven de ellos (Elja) termina con un objeto muy poderoso al que no comprende en sus manos. Todos lo buscarán para obtenerlo, sea como sea.

Oliver Masucci, en un rol muy diferente al de "Dark".

Quizá lo mas interesante sea el establecer ciertos paralelismos con la historia real y palpable del Viejo Continente. Distintos pueblos reclamando ser reconocidos en su identidad cultural, los más poderosos disputándose a fuego y sangre el territorio. La nostalgia del "ya no ser" de algunos personajes. 

La estética -acá nuevamente nos acordamos de "Los 100"- el planteo de roles femeninos fuertes, tanto buenos como malos- la música y el vestuario son muy destacables. Lo no tan bueno, las relaciones forzadas entre algunos roles como romances y amistades previsibles y poco sustentadas.

De todas formas, Tribus de Europa deja con ganas de más, ya sea por sus escasos capítulos o por un final abierto que reclama pronto su segunda temporada.

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