La muerte de Diego Maradona trajo consigo un sinfín de homenajes de parte de distintas personas en todo el mundo. Entre todas ellas se encuentra Paolo Sorrentino, el aclamado director italiano que estrenó en el Festival de Venecia "Fue la mano de Dios", su película autobiográfica en la que cuenta como el astro del fútbol le "salvó" la vida y ahora estará disponible en Netflix.

Mientras la producción cinematográfica es exhibida en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata con sus localidades agotadas y la gran aceptación del público, será el 15 de diciembre la fecha estipulada en la que la plataforma de streaming tendrá disponible en su catálogo mundial el filme dirigido por el ganador del premio Oscar en 2014.

Siete años antes, en la misma ceremonia organizada por la Academia, al pronunciar su discurso de agradecimiento por su película "La gran belleza", el realizador mencionó a Maradona como una de sus grandes influencias: "Gracias a mis fuentes de inspiración: Federico Fellini, Talking Heads, Martin Scorsese y Diego Armando Maradona". Ahora, el artista dejó en evidencia su gran amor por el futbolista en "Fue la mano de Dios".

 

Aunque el personaje se llama Fabietto Schisa, la película narra la historia de la adolescencia y juventud del consagrado realizador italiano, considerado entre los autores más relevantes del cine europeo, en la época del pleno ascenso de Maradona jugando en el Nápoli.

"Para mí, de niño, lo más importante que pasó fue que Maradona fue contratado por Nápoli (…) Con él aprendí lo que es el arte, porque Maradona no fue simplemente un futbolista, sino que supo trascender la realidad. Fue mi primera oportunidad de acercarme al arte", explicó.

Con tintes melodramáticos, la obra pone en escena el día que el ícono nacional cambia el destino de la vida de Sorrentino y, gracias a un partido del club de fútbol, evita su muerte a causa de una fuga de gas en la que sus padres perdieron la vida, y con ellos se marchó la inocencia de Sorrentino.

El por entonces adolescente se había negado a viajar con sus padres a una casa en la montaña para ver el partido. Era la primera vez que lo dejaban ir solo a la cancha. Ellos murieron ese fin de semana: “Esa tragedia ha marcado mi vida. Mi adolescencia terminó con la muerte de mis padres. A los 17 era tan mayor como ahora. Todavía estoy atascado en esa fecha, ese día. Mi vida no ha cambiado. Ese dolor todavía está conmigo y siempre estará conmigo y ha forjado mi temperamento, mi personalidad, y me ha vuelto inestable y muy propenso a la rabia. Todo eso está conectado con esa tragedia", aseguró Sorrentino a Esquire.

Y ahora, con el filme, pretende decir algo más: "El mensaje de la película es que hay un futuro para todos sin importar el sufrimiento y el dolor que experimentaron en la vida. Espero que los jóvenes puedan entender esto porque… están más preocupados que nosotros por el futuro", contó en el Festival de Cine de Venecia.

El filme, autobiográfico, a la vez alegre y doloroso, está ambientado en la turbulenta Nápoles natal del director y arranca lágrimas, dicen las crónicas. Cuentan, además, que fue ovacionada en sus primeras proyecciones.

A partir de la muerte de sus padres, Sorrentino -ahora de 51 años- consideró que fue un milagro que estuvo a cargo del mismo astro del fútbol, y así lo contó en una conferencia de prensa en Venecia previo al estreno de la producción. "Creo en el poder semidivino de Maradona", afirmó.

El elenco posee a figuras del séptimo arte como Filippo Scotti, quien se pone en la piel del personaje basado en Sorrentino cuando era niño, y también nombres como Toni Servillo y Teresa Saponangelo.