En su primer año sin los tanques de “Game of thrones” o “Westworld”, HBO estrenó recién el 20 de octubre quizá su producción más ambiciosa de 2019: “Watchmen” (domingos a las 23 y en HBO GO). Hay que advertir que, a diferencia de los dos casos antes mencionados, esta serie creada por Damon Lindelof tiene como destinatario un público más acotado, seguidor de cómics e historias de superhéroes.

También es cierto que no resulta fundamental haber leído la novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons para disfrutar de esta expansión de aquél universo, aunque el espectador neófito se va a perder muchos guiños y referencias. Como contexto, vale recordar que “Watchmen”, original de DC comics, tuvo sólo 12 ediciones con final cerrado, publicadas entre 1986 y 1987. Ya entonces se reflejaba la violencia en todas las instancias de la sociedad como reflejo de la frustración humana por las malas políticas, y los constantes excesos en el uso de la fuerza de los encargados de administrar seguridad. Los héroes (vigilantes) surgen en los años 1940 y 1960, plena Guerra Fría, como respuesta de los Estados Unidos a los desafíos de la época, en búsqueda de establecer la hegemonía mundial. La peligrosa disputa nuclear que el país del Norte llevaba con la Unión Soviética dio el marco perfecto para el surgimiento de vigilantes disfrazados con límites difusos entre el bien y el mal. Pero el gobierno logró controlarlos y ahora la mayoría trabajan para Washington; los que no, fueron declarados ilegales.

Sin embargo, lo distintivo de “Watchmen” radica en que estos héroes son demasiado humanos, imperfectos, con tendencia a cierto autoritarismo y reticentes a seguir órdenes. Mientras los “Avengers” de Marvel son carismáticos y algo frívolos, aquí los justicieros tienen un lado oscuro muy presente; son complejos y padecen más de una patología. No tienen superpoderes sino más bien mucha “voluntad” de castigar criminales.

Considerada una de las perlitas del universo de la novela gráfica, tuvo recién en 2009 una adaptación al cine bastante fiel al comic aunque con algunos cambios, sobre todo en su conclusión.

Esta ficción de HBO cuenta con 6 episodios y expande la historia trayéndola hasta nuestros días. Ya no gobierna Richard Nixon sino, desde hace varios períodos, Robert Redford, un espíritu progresista más acorde a estos tiempos. Tampoco hay guerra fría, pero la gran amenaza es el viejo y siempre reciclado odio racial. El inicio del primer capítulo muestra cómo en Tulsa, Oklahoma, ciudad sureña de población afroamericana en su mayoría, sufre una terrible ola de asesinatos por parte de supremacistas blancos en 1921. Con ese punto de partida, ya en estos años, el grupo terrorista y racista llamado La Séptima Kaballería -en “honor” al Ku Kux Klan- atacó coordinadamente a la policía generando el terror y obligando a las fuerzas de seguridad a trabajar con sus rostros cubiertos para no ser reconocidos y sufrir represalias, tanto personales como familiares. Esos eventos se conocen como “La noche blanca”.

Pero, tras un tiempo de relativa calma, en que la policía además empieza a ser rígidamente controlada en el uso de la fuerza -por ejemplo, deben pedir autorización para usar sus armas- los fanáticos vuelven a actuar. Un oficial es atacado a balazos por un miembro de la Kaballería, que ahora se ocultan bajo máscaras de Rorschach, un watchmen ya muerto y hoy utilizado como símbolo por los intolerantes, en una decisión narrativa polémica para los fans.

Quien se encargará de investigar este atentado y el renacer del movimiento será una de las sobrevivientes de los ataques anteriores; Angela Abar (Regina King), una ex-policía en los papeles, hoy apacible repostera para sus vecinas, pero en realidad una vigilante enmascarada que sigue activa y en las sombras, bajo el mote de Sister Night.

Su jefe está encarnado por Don Johnson, mientras los vigilantes de la novela original se hacen presentes de manera elíptica, a través de iconografías. Como cronológicamente esta ficción sucede al cómic, se retoman algunos temas -se menciona que Doctor Manhattan sigue en Marte por ejemplo- y se ve a los avejentados Ozymandias -antes Adrian Veidt, interpretado por Jeremy Irons- y Espectro de Seda (Jean Smart) con ganas de abandonar su retiro.

Hay nuevos vigilantes, y una muerte sorpresiva ya en el primer episodio anticipa que “Watchmen” podrá haberse modernizado pero mantiene su impronta nada complaciente: el peligro y la violencia están siempre cerca, en cualquier esquina y detrás de una máscara.

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