A partir de la pandemia y de la cuarentena decretada el 20 de marzo del 2020, el concepto: “no volveremos más a la vieja normalidad”, o su variante, “acostumbrémonos a la nueva normalidad” nos atormentó el espíritu. Nos lo explicaban tres, con “tanta sabiduría”, que parecían los adecuados para la ocasión. Los “humildes legos” tardábamos en comprenderlos, y cuando con múltiples esfuerzos lo conseguíamos, nos volvían a sorprender con otra “zarzuela”, donde los que simulaban ser distintos, “entonaban” mutuas alabanzas.

En ese marco, esas autoridades - Presidente de la Nación, Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires-, de manera indubitable y asesorados por los “expertos” de rigor, con “punteros y filminas”, no se cansaban de enseñarnos que las experiencias pasadas, de nada servían para entender el devenir: las soluciones no eran por síntesis, sino por opción.

Y allí fueron, había que elegir entre salud y economía, y lo hicieron.

La decisión tomada, con estrechez de mira, fue: para la primera, “lávate las manos y quédate en casa”; y para la segunda, emitir todo el dinero posible para “incentivar la demanda”, “despreocupándose de la oferta” ya que era una “cuestión menor.

 

Pero la terca realidad… comenzó a imponerse

La gestión de la pandemia, con eje en la cuarentena, llevó a disrupciones generalizadas en:

  • la oferta: las medidas de distanciamiento físico adoptadas por el gobierno afectaron, con mermas sustanciales, la capacidad de producción de las empresas,  
  •  
  • la demanda, impactada por la reducción de los ingresos populares y una percepción de inseguridad respecto del futuro,
  • los eslabones productivos, a partir de:
  • las dificultades en el abastecimiento de insumos para la producción y
  • la ruptura de la cadena de pagos
     

Todo ello, enmarcado en un proceso inflacionario creciente y sin techo (con una tasa interanual medida a Octubre de 2021 del 52,1%), un alarmante panorama en las cuentas públicas, con un Déficit Fiscal Total del 12,4% del Producto Bruto Interno, para el corriente año, y un desorden monetario que hace imprevisible el futuro, producto de un patrimonio neto negativo en la institución rectora del sistema financiero, al cuantificar correctamente sus acreencias contra el Tesoro Nacional.

Es obvio que el Tesoro Nacional, no honrará las deudas contraídas oportunamente con el BCRA, por lo tanto, dicho activo (del rubro Créditos)  es de imposible realización. En cualquier auditoría independiente que se lleve a cabo, en el sector privado, la recomendación “obligatoria” sería la de previsionar la acreencia en el Estado de Resultados, anulando la cuenta del “debe” con una del haber que la regulariza (restando) por igual cuantía.

En síntesis, los ingentes esfuerzos basados en quimeras convicciones, no apropiadas al esquema económico necesario para nuestra Patria, son derrumbados por la realidad, como castillos de naipes.

 

Y hubo tanto ruido, que al final… llegó el final

La derrota electoral del actual oficialismo, en las PASO, aturdió los oídos de los decisores gubernamentales, generando las condiciones para intentar normalizar la oferta de bienes y servicios en el mercado.

Gastronomía, turismo, espectáculos, actividades deportivas, educativas, entre otras, recuperaron “grados de libertad” para reiniciar su funcionamiento.

Pero, concomitantemente a ello, intensificó su manifestación “la restricción externa” y como oportunamente se señaló en “Sobre la política monetaria… (BAE Negocios del 27/09/2020)” se imponía “la necesidad de planificar la asignación de los dólares, mediante la declaración de la emergencia del sector externo”… “ya que, si quedara librada a la dinámica del mercado, probablemente los “consumos suntuarios” se realizarían a expensas de “los esenciales”… “sólo así se podría impedir que por la fuerza de los hechos, del “todo está permitido”,  se transite hacia un drástico “todo está vedado”.

Y ahora, a su vez, como “peludo de regalo”, los tiempos para firmar el “contrato de mutuo” con el Fondo Monetario Internacional, se agotaron.

Por ello, lo que oportunamente decíamos en “Evitemos vernos en el espejo griego (BAE Negocios del 23/11/2020)”  cómo una de las opciones posibles y no deseadas ha cobrado significación: 

          “Hacer un ajuste sobre el hambre y la sed del pueblo, que depresión económica mediante, nos llevará a reflejarnos en el pueblo helénico”.

 

Siempre y cuando no se adelante la imposición de la triste realidad, que no tiene remedio.

Sin embargo, siempre hay otra opción. En “Sobre los Ciclos Políticos y Económicos (BAE Negocios del 15/11/2021)” se la identificó, y no es otra qué: “el consenso y mancomunión de la dirigencia sindical, empresarial, política, social y religiosa tendiente a lograr, de una vez y para siempre en nuestra patria, un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS)con orientación a la Producción”.

 

* LIc. Guillermo Moreno y Dr. Gastón Bres

Locución: Iván Zimberlin 

 

 

Más notas de

Guillermo Moreno

Del FMI viene lo que al FMI va, Parte II

Del FMI viene lo que al FMI va, Parte II

Del FMI viene… lo que al FMI va

Del FMI viene… lo que al FMI va

Desarrollo industrial: el aluminio argentino

Desarrollo industrial: el aluminio argentino

Dólar, reservas, exportaciones e inflación: hay que acordar con el FMI, pero ¿cómo?

El comunicado del FMI sobre Argentina reconoció "avances" con Argentina y focalizó en la "alta inflación", el déficit y las reservas del Central

La industria del calzado, pymes y crecimiento del empleo

La industria del calzado, pymes y crecimiento del empleo

Malvinas, el sector antártico y la economía: el regreso de “los ingleses” al escenario mundial

El regreso de “los ingleses” al escenario mundial

A los “aparentes nuevos problemas”, soluciones clásicas

Hay un proceso inflacionario creciente y sin techo (con una tasa interanual medida a Octubre de 2021 del 52,1%

Sobre los ciclos políticos y económicos

Sobre los ciclos políticos y económicos

Minas argentinas: potencial y limitaciones para su desarrollo

Minas argentinas: potencial y limitaciones para su desarrollo

Producción y trabajo, dos caras de una misma moneda

Producción y trabajo, dos caras de una misma moneda