Por Daniel Dominguez* y Raymundo Capellano**

La semana pasada mencionamos en la columna de este diario que la renta de dividendos recibidos por la tenencia de ADRs (American Depositary Receipts) de empresas no norteamericanas no debería ser considerada de fuente estadounidense (renta “FDAP”) y por lo tanto no debería ser pasible de retención, aún cuando se paguen en dólares y los ADRs se negocien en el mercado norteamericano.

Ello generó inquietudes y explicaciones por parte de algunos intermediarios argentinos que desconocían o no estaban convencidos de lo que allí habíamos manifestado. Eso también motivó a los inversores a involucrarse en la cuestión para analizar el procedimiento tendiente a obtener -eventualmente - el reintegro de impuestos retenidos en otras jurisdicciones.

Con aquellos intermediarios argentinos que no mantenían convencimiento de lo que habíamos manifestado, los invitamos a interactuar y realizar el siguiente ejercicio:

 

  • Les solicitamos que buscaran en su cartera de inversiones en ADRs algunos dividendos distribuidos por empresas de otras jurisdicciones. Para sorpresa de ellos, advirtieron que ADRs de empresas de otras jurisdicciones de las cuales los beneficiarios finales eran tenedores no habían sido sometidos a retención en EEUU y solo mantenían la retención de la jurisdicción del subyacente.
  • Asimismo, les solicitamos que interactuaran con inversores residentes en los Estados Unidos y verificaran respecto de su posibilidad de computar el crédito fiscal de impuestos retenidos en los ADRs de empresas no norteamericanas. Por supuesto la respuesta que obtuvieron fue que los residentes norteamericanos pueden computar como crédito fiscal el impuesto retenido en el exterior por los ADRs. Puesto en otras palabras, si EEUU permite a sus residentes computar como crédito fiscal el impuesto retenido es porque consideraría que esos dividendos son de fuente extranjera.
  • Por último, les sugerimos que revisaran las posiciones en CEDEARs de sociedades norteamericanas y en particular si mantenían retenciones de impuestos por los dividendos distribuidos. Recordemos aquí que los CEDEARs son certificados emitidos por depositarios locales de valores de sociedades no Argentinas (a estos fines y de manera muy simplificada podrían entenderse como la posición inversa de los ADRs). Por supuesto, la respuesta a esa sugerencia también fue positiva, en el sentido de que esos CEDEARs mantenían la retención del 30% de impuestos norteamericanos. Frente a ello, la siguiente obvia pregunta es ¿cómo podrían ambos (ADRs y CEDEARs) ser fuente norteamericana a la vez?.

Agrupar inversores y reducir costos

Esos puntos evidencian de alguna manera que algo mal se podría estar efectuando en la cadena de custodia y que no permite distinguir los valores que sean efectivamente de fuente norteamericana.

A los inversores directos (beneficiarios finales) se les explicó por su parte respecto de los distintos procesos que existen para obtener el reembolso de impuestos indebidamente retenidos.

La repetición por retenciones en demasía en otras jurisdicciones tiene un plazo para su solicitud y procedimientos específicos a seguir. Esos plazos de prescripción para entablar la repetición varían en general entre 2 y 5 años dependiendo de la jurisdicción.

Si bien requerir la repetición en algunas situaciones donde los importes no son significativos puede resultar poco eficiente, muchas veces es posible agrupar a varios inversores a los fines de reducción de costos. De todas maneras, la solución más conveniente para evitar estas retenciones indebidas debería provenir de la correcta interacción de los inversores e intermediarios que participan en la cadena de custodia.   

 

Algunas cuestiones sobre los CEDEARs

Habiendo mencionado que la renta de dividendos recibidos por la tenencia de CEDEARs de empresas norteamericanas es de fuente norteamericana y pasible de retención (ya que ciertamente representan subyacentes de esa jurisdicción), cabe mencionar brevemente algunas cuestiones de importancia respecto del reporte y obligaciones bajo el régimen de intermediarios calificados (Capítulo 3 del Código de Rentas Internas de los Estados Unidos).

Uno de los puntos que se advierte en la Argentina es la falta de recepción por parte de los últimos intermediarios o de los beneficiarios finales de CEDEARs del formulario que identifique y acredite retención (i.e.: F.1042-S), lo cual puede generarles inconvenientes, por ejemplo: ¿cómo acreditaría el beneficiario final el pago en el exterior de un impuesto análogo si no se recibe identificación del tipo de retención sufrida y menos aún si corresponde a la retención del Capítulo 3 o Capitulo 4 (FATCA) del Código de Rentas Internas de los Estados Unidos?.

Otra de las cuestiones de importancia para los intermediarios de CEDEARs resulta el análisis de su posible inclusión lo que se denomina “dealer calificado de derivados” (Qualified Derivative Dealer – QDD), que presenta grandes dificultades en el régimen de intermediarios calificados de los Estados Unidos. En este sentido, Estados Unidos desarrolló el concepto que se conoce como “dividendos equivalentes” alcanzando con obligaciones de reporte y retención a instrumentos que replican renta/dividendos de fuente norteamericana.

Resulta de suma importancia que quienes intervienen en la emisión/custodia/depósito de CEDEARs analicen su eventual exposición ante esta clasificación de dealer calificado de derivados, no sólo para evitar sanciones por incumplimiento del régimen sino para permitir la correcta identificación y reporte de la información tanto al IRS como a los beneficiarios finales.

 

Palabras finales

 

Los intermediarios argentinos deberían comprender el régimen de Capítulo 3 del Código de Rentas Internas de los Estados Unidos así como también las contingencias e inconvenientes que pueden generarse para ellos mismos y para los inversores por el incumplimiento del régimen. Algunos intermediarios aún hoy continúan preguntándose por qué deben cumplir con esta normativa norteamericana si se encuentran incorporados y sometidos a legislación Argentina. Lo que debe comprenderse es que el régimen de intermediarios es aplicable por el hecho de estar recibiendo y pagando renta de fuente norteamericana y es independiente de que decidan celebrar un convenio con IRS y transformarse en intermediarios calificados.

La correcta aplicación de las retenciones en la fuente depende de la interacción y cumplimiento de las obligaciones por parte de los inversores y de los intermediarios que participan en la cadena de custodia de los valores extranjeros. Los inversores que sufren retenciones indebidas en la fuente pueden eventualmente requerir repetición de las mismas a través de procedimientos específicos dentro de un plazo de prescripción que varía en general entre los 2 y 5 años.

 

* Abogado, LLM en tributación Internacional, U. de Florida

** Abogado, M.D.P, U. Austral